Consejos para convivir con los hijos de tu pareja

Los modelos familiares han cambiado. Ahora es muy común que haya núcleos familiares con algunos integrantes más. Descubre qué hacer para que todo vaya como la seda.

Consejos para convivir con los hijos de tu pareja

Este modelo familiar es cada vez más habitual aunque, a veces, la adaptación puede resultar complicada.


Una buena comunicación con tu pareja es fundamental para que haya una convivencia agradable entre todos los miembros de la nueva familia. Debéis hablar como váis a actuar con los hijos, tanto con tus propios hijos (si los tienes) como los del otro/a.


Claves para que la convivencia sea fluida

 

• Algo que se debe tener presente, antes que nada, es que esos niños o adolescentes no son tus hijos.


• Se deben dejar claras las normas de convivencia, eso evitará interpretaciones equivocadas y las consiguientes discusiones. Y también, dejar claros que los límites y normas se han de respetar y obedecer tanto si la interacción es con su padre o madre como contigo.

 

• Se les debe explicar a los niños, antes de comenzar la convivencia, que la nueva pareja será la persona que formará parte de sus vidas y que no viene a sustituir a nadie: el papel de padre o de madre ya está o ha estado cubierto.

• Como adulto/a debes aceptar que hay que priorizar el bienestar de los niños dejando de lado aquellos detalles sin importancia (hay que relegar los resentimientos, los celos, las discusiones…). Piensa que los pequeños están construyendo su autoestima y para ellos esta nueva situación es difícil de asimilar. Aunque para ti tampoco sea fácil, cuentas con tus recursos, tus experiencias y con todas las herramientas que te ha dado la vida. Por tanto, hay que ayudarles a sentirse comprendidos e incluidos en el nuevo núcleo familiar.

 

• Hay que escuchar lo que aporten estos pequeños y ser flexible negociando sobre las situaciones que representen algún conflicto. El diálogo, compartir experiencias, mostrarse amable… etc. ayudará a que la convivencia sea más agradable.

 


• Tu misión no es la de educar estos niños, es su padre o su madre la que debe corregirlos contando con todo tu apoyo.

 

• En momentos de crisis originados por el roce cotidiano o por la hostilidad del ex o de la ex de tu pareja, se ha de actuar con paciencia propiciando la comunicación para pactar formas de actuación adecuadas que afecten mínimamente a los pequeños.


En caso de que resulte difícil esta convivencia y que se planteen dudas respecto a las actuaciones más adecuadas en cada momento, se puede recurrir a la ayuda de un terapeuta familiar.


Por Carmen Torrado, psicóloga especializada en terapia familiar de Doctoralia.

Etiquetas: Familia, Hijos

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