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Cuándo llevarle a urgencias

En ocasiones acudimos en exceso y en otras pecamos de tranquilidad cuando existen síntomas de alarma. Aprende a diferenciar una emergencia.

Saber distinguir cuándo tu hijo está enfermo y necesita atención médica es importante, tanto para asistirle a tiempo como para evitar visitas innecesarias al pediatra o a urgencias. El doctor Jesús García Pérez, presidente de la Asociación Española de Pediatría Social, nos explica los síntomas que deben alarmarte.

Fiebre

En sí no es una enfermedad, pero es un síntoma de infección. Llama al pediatra si tu hijo es menor de tres meses y su temperatura llega a 38 ºC; si tiene entre 3-6 meses y es superior a 38 ºC, o si tiene más de 6 meses y una temperatura de 39 ºC. Para niños mayores, si únicamente tienen fiebre, pero los ves activos, es preferible administrarles un antitérmico como el paracetamol o el ibuprofeno, y si les baja la fiebre no hay necesidad de acudir inmediatamente al médico. También debes ir a urgencias si tu hijo tiene fiebre unida a una enfermedad coronaria, cáncer o problemas del sistema inmunológico.

 

Vómitos

No debes preocuparte si van acompañados de diarrea, ya que puede tratarse de una gastroenteritis o un virus en el estómago. Llévale si siente dolores abdominales, le duele la cabeza, vomita bilis verde oscura, es un recién nacido o está deshidratado (orina poco, tiene la boca seca, pierde peso, etc.).

 

 

Resfriado o algo más

Toser y estar congestionado es frecuente en los niños, sobre todo en épocas como el invierno o los cambios de estación. Solo debes preocuparte si el resfriado empeora en 3-5 días o no mejora en 10. También debes llevarle al pediatra si va acompañado de dolor de oídos, tos constante, dolor en el pecho... o presenta problemas para respirar (lo hace de forma rápida y fuerte, observas que sus costillas se mueven arriba y abajo o bien tiene dificultad y no puede respirar profundamente).

Sarpullidos

Los niños pueden tenerlos de vez en cuando debido a que su piel es más sensible. No obstante, debes acudir a urgencias si van acompañados de fiebre o si la erupción es de un color púrpura y la piel no vuelve a su estado normal o blanco si presionas sobre ella. Las alergias con edemas también son motivo de visita.

 

 

Otros síntomas

Apatía: si le cuesta despertarse o le ves excesivamente alicaído, acude al médico. Un niño decaído y sin fiebre puede ser más urgente que uno febril, apunta el pediatra Jesús García. También una herida abierta que requiera sutura, una intoxicación o un traumatismo craneoencefálico en menores de 2 años, aunque no haya pérdidas de conocimiento, deben valorarse en urgencias.

 

Demasiadas visitas a urgencias

Los tres motivos principales por los que los padres acuden normalmente a este servicio con sus hijos son la fiebre, la tos y algún síntoma digestivo como la diarrea o los vómitos, apunta el pediatra Jesús García Pérez. En concreto, son los padres con niños de edades comprendidas entre uno y seis años los que más abusan de él. De hecho, algunos estudios indican que la atención urgente inadecuada se produce en un 50-60 % de los casos. “Existe una clara sobreutilización por parte de la gente”, señala el doctor García.

Macarena

Macarena Orte

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