¿De qué puede responsabilizarse mi hijo?

Nuestra experta Rocío Ramos - Paúl nos resuelve las dudas sobre las tareas que podemos asignar a nuestros hijos.

Los padres de Carmen escuchan a los de María comentar las responsabilidades que tiene en casa: “Tiende la ropa, ayuda a hacer la compra y ordena su habitación”. “¿Y qué hace Carmen? –se preguntan sus padres–. Ya tiene 14 años”. Rocío Ramos- Paúl, terapeuta familiar, nos da las claves para actuar en este caso.

 

Cómo actuar

 

María compra el pan a la vuelta del cole, ayuda en casa y sus padres están pensando en aumentarle la paga porque cumple con las horas de estudio que han negociado con ella. Su amiga Carmen, también de 14 años, no hace nada de esto, y sus padres se preguntan cómo pueden aumentar sus responsabilidades.

 

¿A qué edad pueden hacerse cargo de los recados?

¿Y volver solos del colegio? ¿Hasta qué hora pueden salir con los amigos? La respuesta dependerá, sobre todo, de la capacidad de ser responsable que te haya demostrado tu hijo. La autonomía es un proceso progresivo en el que según van cumpliendo con sus tareas habrá que ir aumentándolas y, por supuesto, premiando el esfuerzo que supone llevarlas a cabo. Ante sus demandas, la respuesta no debería ser “te prohíbo”, sino “en función de que seas responsable”.

 

De forma gradual

Para empezar este complicado proceso, los nuevos comportamientos deben aparecen de uno en uno, por lo que los padres de Carmen tendrán que elegir una responsabilidad y las consecuencias que se derivan de su cumplimiento e incumplimiento.

 

Negociar

 

“Llevas tiempo pidiéndonos una paga semanal, hemos decidido dártela. El trato será el siguiente: tú te ocupas de hacer la cama todos los días y nosotros te damos 10 euros el viernes. Recuerda que si algún día se queda deshecha perderás 1,5 euros”.

 

Aumentar el esfuerzo

 

Cuando Carmen lleve un tiempo consiguiendo la paga, seguramente pida nuevas concesiones e iremos un paso más allá y le pediremos un nuevo esfuerzo para concedérselas. De esta manera, cada nuevo beneficio lo habrá obtenido cumpliendo con su responsabilidad; además, le servirá de ensayo sobre su recién estrenada autonomía. “Carmen, podrás salir sola un día del fin de semana con tus amigos de la urbanización hasta las nueve de la noche si cumples con la hora de estudio toda la semana. Recuerda que si regresas tarde la próxima vez tendrás que volver a las ocho”.

 

Nuevo compromiso

 

“Esta semana tienes tus 10 euros de paga, pero tendrás que volver a casa a las ocho porque te saltaste la hora de estudio del martes. Estoy segura de que la semana que viene podrás quedarte hasta las nueve de la noche”.

 

¿Qué aprendemos?

 

Da ‘susto’ permitir que hagan cosas solos, pero el miedo no puede frenar la posibilidad de que desarrollen su sentido de la responsabilidad y, de paso, su autonomía. Los hijos exigen esta independencia, pero los padres han de saber cuándo otorgársela. Si, en vez de conceder gratuitamente sus peticiones, se les pide que las conquisten a cambio de esfuerzos, valorarán sus logros. Este aprendizaje desarrolla el sentido de la responsabilidad y les permite iniciar su vida sin papá ni mamá con un marco de actuación claro, el que se les ha trasmitido en casa.

Continúa leyendo