¿Debo premiarle por lo que hace?

Premiar

“María es un desastre”, dice su madre, que cada mañana sale de casa gritando porque a última hora deben volver a buscar su cuaderno de deberes o el estuche. “Lo que tiene que hacer es estar más pendiente de sus cosas –exclama–. A ver si encima nos va a tocar premiarla por cumplir con sus obligaciones”.

 

Hablamos con Rocío Ramos - Paúl, supernanny, para ver cómo actuar en estos casos. ¿Hay que premiarles? ¿Qué hay que hacer para que sean independientes y responsables?

¿Qué hacer para que sean más responsables?

 

No parece buena opción esperar simplemente a que un día lo sean, pero tampoco es eficaz regañarles y castigarles constantemente. Cuando queremos que comience a hacer algo o que aumente el número de veces que lo realiza, el mejor recurso es premiar. Por ello no solo se entiende dar algo material. Una alabanza, una actividad atractiva o más tiempo de juego también valen. Elegir una u otra cosa dependerá de lo que motive a cada niño, porque se trata de encontrar aquello que le lleve a realizar la conducta que hasta ahora se negaba a hacer, o que hacía con poca frecuencia.

 

¿Premiar es un chantaje?

 

Esta es la principal discusión que genera en los padres. Cuando el premio sigue a un comportamiento, lo que se está premiando es el esfuerzo realizado; así aprende que conseguir lo que uno quiere supone un trabajo. Pero además aprende a tolerar su frustración, pone en marcha las habilidades necesarias para obtener logros y, por si esto fuera poco, aumenta su autoestima.

 

El valor del premio no dura eternamente

 

Hay que ir retirándolos según el niño va realizando el nuevo aprendizaje, de la forma que se describe a continuación:

- Paso 1: cuando quieras que tu hijo lleve a cabo lo que le pides, tendrás que premiarle. “Cuando termines las tareas del cole, tendrás que ocuparte de dejar preparada tu cartera para el día siguiente. Si por la mañana está todo ok, podrás llevarte al cole tus cromos para cambiarlos en el recreo”. Una vez lo lleve a cabo con la frecuencia deseada, pasa al siguiente punto.

 

- Paso 2: pídele más esfuerzo para conseguir su premio. “Si durante toda la semana dejas preparada tu cartera por la noche, el fin de semana podrás comprarte un sobre de cromos”. Establece un intervalo fijo de tiempo para darle el premio.

 

- Paso 3: retira el premio y dile lo bien que lo hace sin que se lo espere. “Te estás convirtiendo en un chico responsable, me encanta ver que preparas tu cartera todos los días sin que nadie te lo recuerde”. Para cada conducta que queramos que inicie repetiremos el mismo esquema. Siempre es mejor empezar probando con el reconocimiento como premio a la conducta del niño, pero si no se consigue el objetivo habrá que buscar alternativas.

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