Enseña a tus Hijos a Ahorrar.

Si no quieres criar pequeños despilfarradores, edúcalos en el valor del dinero.  Inculcarles el ahorro a los niños es tan saludable como enseñarles a comer verduras. Hay que dejar que administren su propio dinero y que, por medio de la prueba y el error, aprendan a tomar iniciativas. No te resultará difícil educarles en el ahorro si tú mismo eres un buen ejemplo porque tu hijo te copia, incluso en tu forma de gastar. Nuestra experta te dice cómo debes actuar.
Uno de cada seis chavales españoles no sabe para qué sirve una factura o cómo se utiliza una tarjeta de crédito, según se desprende del último informe Pisa (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes). Este resultado podría no tener ninguna importancia, de hecho fue una de las noticias anecdóticas de este verano; sin embargo, es más trascendente de lo que parece. “Refleja la poca cultura financiera, no sólo de los adolescentes en general, sino también de sus padres como transmisores principales de estos conocimientos”, opina Verónica Deambrogio, especialista en educación financiera para niños y economía del hogar.
A PARTIR DE LOS 4 AÑOS
Para que a los 15 años (edad de los estudiantes del informe Pisa) se tengan conocimientos
básicos de economía y ahorro, hay que empezar a ofrecérselos pronto. La experta recomienda comenzar en el momento en que son capaces de pronunciar frases como estas: “¿Papá, me compras...?” o “¡Quiero el juguete de la tele!”. “Esto sucede alrededor de los 4 años, que es cuando toman conciencia de que los padres podemos conseguir cosas con los billetes o monedas que tenemos en nuestra cartera”. Ante la duda de si estos conocimientos son útiles a edades tan tempranas, Deambrogio dice: “Enseñar a los niños sobre el ahorro es tan saludable como enseñarles a comer verduras”.
PEQUEÑOS GESTOS
Al explicarles conceptos relacionados con el dinero, hay que adaptarse a su lenguaje y edad, “porque lo importante no es tanto que aprendan el significado de
determinados términos sino que se familiaricen con ellos”, explica Deambrogio, que dirige El Recetario Financiero, un proyecto educativo que ofrece recursos para entender la economía de nuestros días y que actualmente se ha puesto en marcha en muchos colegios.
Les puedes contar que...
... el ahorro conlleva muchos beneficios y responsabilidades. “Se puede elegir una meta familiar (una salida a un parque de atracciones, un viaje o una televisión nueva) y destinar dinero a ello cada vez que se genere un ahorro. Por ejemplo, si los niños se comprometen a no dejar las luces encendidas, el ahorro que suponga en la factura eléctrica podrá ser destinado al objetivo elegido”.
... una tarjeta de crédito reemplaza al dinero en papel y “que no es mágica ni tiene poderes ilimitados de compra, y que a fin de mes debemos pagarla”. Un buen sitio para explicarlo es cuando estemos comprando en el supermercado.
... los trabajadores reciben una nómina que hay que saber administrar todo un
mes. Habla de ello “cuando los niños te visiten en tu lugar de trabajo”.
LOS BENEFICIOS
Si en casa el ahorro es algo cotidiano, los niños incorporarán el concepto con naturalidad. Con ello aprenderán a:
-Postergar la gratificación, es decir, esperar la recompensa sin frustración.
-Establecer metas y trabajar por objetivos (en niños pequeños, las metas de ahorro deben ser cercanas en el tiempo).
-El valor del esfuerzo y sus recompensas (por eso hay que fijarse objetivos específicos: bicicleta, videojuego, etc.).
“HARÁN UN USO ÉTICO DEL DINERO”
Para Verónica Deambrogio: “En la sociedad actual, los niños y jóvenes se ven constantemente bombardeados por mensajes publicitarios que los inducen al consumo
indiscriminado, lo que les convierte en potenciales víctimas del consumismo y de desarrollar conductas perniciosas para su futuro, como puede ser comprar compulsivamente, usar inadecuadamente los recursos o sobreendeudarse. Por eso, es de vital importancia que los eduquemos financieramente para que puedan tener desde jóvenes los recursos, las habilidades y los valores para que hagan un uso ético y adecuado del dinero, que los conduzca a convertirse en adultos económicamente responsables e independientes”.
Por: Raquel Mulas.

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