¿Es bueno darles paga?

¿Le doy una paga semanal o dinero según sus necesidades? ¿Cuánto es lo normal? Te contamos cómo debes actuar con la economía de tu hijo. 

Ofrecerles una asignación semanal para que salgan con sus amigos les ayudará a administrar el dinero. Sin embargo, sus logros académicos o el cumplimiento de sus obligaciones diarias deben premiarse de otra manera. 

 

“Asignar un dinero fijo semanal a nuestros hijos es positivo si lo utilizan para salir con los amigos”, apunta la psicóloga infantil Silvia Álava. Con él aprenderán a administrarse y también el valor de las cosas. La asignación debe ser siempre una cuantía fija ya que si se la damos según lo que demandan no aprenderán a distribuir sus gastos. Este aprendizaje es fundamental para enseñarles a no vivir por encima de sus posibilidades.

¿Cuándo empezar?

A partir de los ocho años ya podríamos darles una pequeña paga, no muy cuantiosa, para que aprendan a manejar y decidir dónde ‘invertir’ su dinero. Un niño con mucha cantidad en el bolsillo es más probable que se encuentre en problemas. No obstante, es importante que si le damos una paga para sus pequeños caprichos nos mantengamos firmes y sus chucherías o cromos los pague de su dinero. El objetivo de la asignación semanal es que el niño aprenda tanto a valorar como a administrar el dinero. Por ejemplo, los padres pueden hacer una lista con los gastos que quieren que su hijo sufrague con la paga: chucherías, helados, refrescos... pero nunca debe darse como premio de algo. Tampoco hay que excederse con la cantidad porque pueden coger la costumbre de despilfarrar. Además, conviene ser firme con el acuerdo al que se llegue con ellos. Y, por supuesto, si se gastan la paga semanal de golpe no hay que darles más dinero.

 

¿Cómo premiarles?

La asignación nunca debe asociarse a la realización de tareas y otras obligaciones rutinarias de la familia. Para reconocerles que han cumplido con sus deberes, el mejor refuerzo a utilizar es el social: mostrarles lo contentos y orgullosos que estamos de ellos y comentarlo con los familiares. Por otro lado, es importante trabajar la motivación intrínseca, hacerles ver lo bien que se han sentido, lo satisfechos que están por ejemplo con sus notas, por haber aprobado y lo orgullosos que están de ellos mismos ante su esfuerzo.

 

Cuando se trata de premiarles por actos que no son sus obligaciones, es mejor hacerlo con regalos que con dinero. Al obsequiarles con algo en concreto, los niños consiguen ese deseo tan ansiado. En fechas concretas, como los cumpleaños, es preferible que los más pequeños reciban juguetes, pero nunca dinero. A partir de la adolescencia, se les puede regalar dinero para que ellos hagan con él lo que quieran, pero siempre con la supervisión de sus padres.

 

¿Y si pierde su móvil?

Lo ideal es que si un niño pierde algo sea él quien lo reponga, de esta forma aprenderá a cuidar sus cosas y a valorar lo que cuestan. Si se trata de un capricho, como por ejemplo un móvil, hasta que no tenga la cantidad necesaria no debería tener uno nuevo. Sin embargo, si es algo que es imprescindible en la vida cotidiana del niño como un libro, material escolar, el jersey del uniforme, etc., los padres podrían adelantarle el dinero e írselo descontando de la paga semanal o del dinero que pueda recibir de otros familiares. Hay que inculcarles siempre el sentido de la responsabilidad.

Macarena

Macarena Orte

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