¿Escuela infantil o niñera?

Te explicamos las ventajas e inconvenientes de las dos opciones para que elijas la mejor para tu hijo y para ti.

Tras la baja por maternidad, ¿qué opciones tienes para seguir dando a tu bebé los cuidados necesarios? A continuación te ofrecemos las dos más comunes para que, llegado el momento, puedas eligir la que mejor se ajuste a ti y a tu hijo.

 

En la escuela infantil

 

Para la psicóloga infantil Silvia Álava Sordo, colaboradora del portal educativo Gestionando Hijos, “es importante distinguir entre guardería y escuela infantil. En la segunda, los educadores tienen que tener una formación específica y cumplir objetivos curriculares marcados por el Ministerio de Educación, mientras que en la primera la persona a cargo de los niños no tiene que poseer ningún título que acredite formación para educar a niños, ni se trabajan contenidos específicos: se trata de ‘guardar’ a los niños, de que estén con alguien mientras los padres trabajan”.

 

Aprende a compartir

Una de las ventajas de ir a una escuela infantil es que los niños se acostumbran “a la dinámica de trabajo”, a tener solo un profesor para todos, “a compartir los juguetes del aula, a la rutina”. El educador tendrá la formación necesaria para atender al menor. “Los niños, además de adquirir conocimientos, aprenden a ser autónomos, a relacionarse con otros niños y a compartir la atención de los adultos. La estimulación que reciben en esta edad es esencial y los padres pueden saber en todo momento qué es lo que se trabaja con los niños”, explica Silvia Álava.

 

El cuidado no es individualizado

Esta opción tiene también sus inconvenientes, como, por ejemplo, la dificultad de amoldarse a los horarios de la escuela. “Además, el cuidado no es individualizado, algo que pueden acusar cuando son muy pequeños”, señala la psicóloga. “También, los padres pueden sentirse culpables por no poder dedicar el tiempo que les gustaría a la educación directa de sus hijos”. Sin olvidar “la mayor exposición a agentes patógenos” y que, ante enfermedades, “hay que contar con una persona de emergencia”.

 

En casa con una cuidadora

 

El primer ciclo de educación infantil (de 0 a 3 años) es, en opinión de la psicóloga, “uno de los principales recursos para la conciliación de la vida laboral y familiar de muchos padres y madres, sobre todo en las grandes ciudades”. Sin embargo, Silvia Álava resalta: “Quizás, como consecuencia de la crisis económica y la bajada de los salarios, muchos niños han tenido que salir de las guarderías y escuelas infantiles, o no han llegado a ir y se han quedado en casa con cuidadores u otros familiares”.

 

Está en su ambiente

La principal ventaja es que el pequeño está en su ambiente, “sin el estrés de los horarios, sin tener que madrugar y pudiendo jugar con sus propios juguetes”. Recibe un trato individualizado, pues la persona que lo cuida solo está pendiente de él, lo que facilita la creación de vínculos afectivos en el menor. “Además, esta puede ser una opción cómoda para los padres, que no tienen que pensar un plan alternativo cuando el niño se pone enfermo”, afirma la psicóloga.

 

No comparte tiempo con otros niños

Dejar a los niños al cuidado de una persona en casa no siempre es idílico. Tiene algún que otro inconveniente, por ejemplo: “Los progenitores tienen que saber transmitirle la importancia de la correcta estimulación en estas edades. Además, los cuidadores no siempre tienen una formación cualificada para hacerlo, y no siempre actúan siguiendo las pautas educativas que marcan los padres”. Silvia Álava dice, asimismo, que los padres tienen que dejar claro a la persona que cuida a su hijo que no debe sobreprotegerlo, para que vaya adquiriendo correctamente hábitos y rutinas que no recibe al no compartir tiempos y espacios con más niños.

Continúa leyendo