¿Hay que contarles todo sobre sexo?

¿Sientes que es el momento de hablar de sexo con tu hijo y no sabes cómo abordarlo? Nuestra experta, la terapeuta Rocío Ramos-Paúl, te recomienda cómo actuar.

Rosa, madre de Clara, de 15 años, se ha escandalizado leyendo una noticia sobre un adolescente muy enfermo que pidió a sus padres, como último deseo, que una actriz le hiciera una felación. La actriz se negó, para disgusto de los progenitores del joven. Rosa se pregunta qué sabrá su hija de sexo.

 

Cómo abordarlo

 

Rosa se plantea si su hija, de la misma edad que el protagonista de la noticia, ha aprendido el término felación, y le preocupa no saber cuánta información maneja sobre sexo y dónde la obtiene. Así que Rosa pone encima de la mesa de la cocina la noticia y espera a que Clara la lea. Entonces suelta: “¿Has visto qué fuerte?”. A lo que Clara, cortada, contesta: “La verdad es que sí”.

 

Con naturalidad

Animada por la respuesta de su hija, Rosa incluye el término en cuestión en su discurso: “No pide una foto firmada o conocerla en persona, sino nada menos que una felación. Seguro que no sabe ni qué es eso”. Clara, siguiendo el tono jocoso de su madre, contesta: “Venga, mamá, claro que lo sabe”, y entre risas inician una conversación sobre la noticia. Comentan lo que a cada una le parece tanto la petición del hijo, como la reacción de los padres y la actriz sobre el tema.

 

Un proceso paulatino

 

No es eficaz ‘tener la gran charla sobre sexo’ cuando llega la adolescencia. La educación sexual es un proceso paulatino que requiere que se hable en casa con naturalidad en función de las preguntas que vaya haciendo tu hijo. Aun así, cuando llega el momento, casi todos los padres se plantean qué contar, hasta dónde llegar y cómo hacerlo.

 

Claves para actuar

 

Siguiendo el ejemplo de Rosa, hay algunas claves que nos recomienda la terapeuta familiar Rocío Ramos-Paúl que no fallan:

 

Da respuesta a todo lo que pregunte

Si no, buscará la información en otro sitio y tal vez no estés de acuerdo con la respuesta que obtenga.

 

Escucha cuando pregunte

Empieza pidiendo que te cuente por qué surgió su curiosidad. Si te habla con el típico “tengo un amigo que...”, síguele la corriente, porque es más fácil hablar de un tercero que de uno mismo y tu mensaje llegará adonde quieres que llegue: a tu hijo.

 

Utiliza un lenguaje que entienda

No des clases magistrales, le aburrirás y no volverá a preguntarte.

 

Busca cualquier situación propicia para sacar el tema

No sientes cátedra, no seas moralizante y utiliza el humor. Una película, una noticia, una situación que hayas visto pueden ser útiles para iniciar una conversación.

 

Enséñale a decir NO

Dile a tu hijo: “Hazlo cuando estés preparado, cuando lo consensúes con tu pareja, cuando te apetezca. Pero nunca por presión del grupo, la pareja o cualquier otra razón que no tenga que ver con lo que quieres”.

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