Hijos. El Síndrome del Segundón

Los síntomas: sus padres los crían con pocas contemplaciones, heredan la ropa del hermano mayor y en los álbumes familiares hay menos fotos de su infancia. Y el pronóstico: serán más propensos a tener éxito. Si quieres saber por qué, sigue leyendo
Pocos padres reconocen que han educado de una manera distinta a un hijo que a otro. Sencillamente, porque admitir eso conlleva para la mayoría haber faltado a los principios de justicia y ecuanimidad inherentes a su posición. Sin embargo, quienes lo niegan están ocultándose a sí mismos una verdad irrefutable: que cada hijo llega en un momento distinto y crece en unas circunstancias diferentes.
¿Una prueba que lo demuestre? En todas las familias, los hermanos mayores se quejan de haber recibido una educación más estricta y de ir abriendo puertas al resto. Pero, a pesar de ello, también pueden jactarse de ser los que más anécdotas protagonizan en las comidas familiares y los más retratados en los álbumes de fotos. Cada paso que avanzaban de pequeños era recibido con el extra de ilusión que despierta la novedad. Pero ¿qué pasa con el segundón, es decir, el que nace en segundo lugar? “Es inevitable: no se le educa igual que al primero”, reconoce el pedagogo Jesús Jarque. “Con el segundo, los padres tienen más seguridad y no están tan pendientes ante cualquier nimiedad. Las pautas educativas ya están bastante ensayadas y pueden relajarse en aquellas que consideran menores. Y, además, ya no pueden depositar toda la atención en él, porque tienen que repartir su tiempo para atender también al hijo mayor”.
Rebeldes y competitivos
Como consecuencia de la menor atención que recibe de sus padres, la posición del segundo hijo marcará también su personalidad. Así, mientras los primogénitos son más responsables y protectores con el resto, los segundones son más rebeldes y tratan de competir con sus hermanos mayores desarrollando cualidades que los otros no tienen, según un estudio de la universidad de Oslo. “Se vuelve rebelde porque le cuesta entender que en la familia existan unas normas para su hermano mayor y otras distintas para él”, explica Jarque. “El hijo nacido en segundo lugar no comprende, por ejemplo, que su hermano tenga derecho a ver la televisión por la noche y él no, así que ahí surge ese desafío a las normas. Además, sabe que el mayor es un rival al que físicamente no puede ganar porque es más fuerte, así que el segundo aprende estrategias para sacarse las castañas del fuego”.
Propensos al éxito
Y precisamente aquí viene lo más interesante: muchas de las desventajas aparentes que sufren cuando son pequeños a la larga resultan positivas. Un estudio científico llevado a cabo en Estados Unidos con más de 360 niños resalta que los segundones desarrollan una personalidad más independiente y aventurera, que los hace más propensos al éxito en la vida adulta. Otros estudios anteriores ya concluían que los líderes políticos conservadores solían ser hijos primogénitos (Mariano Rajoy), mientras que los más rebeldes y revolucionarios solían coincidir con los segundos (Felipe González). “Yo creo que la posición entre los hermanos es una cuestión más que influye en el desarrollo de la personalidad, pero tampoco se puede decir que sea una variable decisiva para alcanzar el éxito”, puntualiza Jarque. “Aunque sí es cierto que el segundo hijo va a estar más acostumbrado a compartir el afecto y el tiempo de los padres. Además, también va a heredar todo lo que el mayor ha estrenado, como la ropa, los libros o los juguetes. Todo eso, al final, lo hace más sociable y también aumenta su capacidad de adaptación cuando crece”.
El ‘hijo bocadillo’
¿Y qué pasa cuando, además, el segundo tiene detrás de él a más hermanos? En ese caso, el chaval se convierte en el ‘hijo bocadillo’ y los rasgos del segundón se acentúan, porque al estar en el medio debe valerse más por sí mismo y ser aún más autónomo. A pesar de eso, en los padres siempre prevalece el miedo a no prestar toda la atención necesaria a su segundo hijo. Y en la mayor parte de los casos, con razón. Desde que nace, por ejemplo, la familia se vuelca con el mayor, por temor a fomentar celos hacia el pequeño. Pero el segundo también requiere atenciones específicas. “Es fundamental aprovechar la experiencia aprendida con el primogénito, pero no comparar nunca a uno con otro”, advierte Jarque. “Y, sobre todo, hay que procurar dedicar momentos a solas a cada niño. Los padres tienen que promover la individualidad de cada uno de los descendientes y desprenderse de la idea de que hay que educar a todos de la misma manera. Si a uno le gusta una cosa, no hay por qué imponérsela al otro”.
Madera de líderes
Una prueba de que la rebeldía es ‘marca de fábrica’ entre los hijos nacidos en segundo lugar son estos personajes universales que han destacado en diferentes áreas. Todos tienen en común haber sido luchadores y muy creativos:
-Coco chanel. Segunda de seis hermanos, hizo de la independencia su bandera.
-Bill Gates. El fundador de Microsoft es un creativo ‘hijo bocadillo’ entre dos hermanas.
-Tchaikovski. El genial compositor fue el segundo hijo de seis hermanos: cinco chicos y una chica.
-Felipe González. El expresidente del Gobierno, un rebelde segundo de 5 hermanos.
-María Callas. Mantuvo una rivalidad con su hermana mayor, Jackie, más guapa y esbelta que ella.

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