Incluir manzana en la dieta de los niños reduce el riesgo de obesidad

Un estudio médico demuestra que el consumo regular de manzana en los niños reduce un 30 % el riesgo de obesidad infantil.

Los índices de obesidad han crecido alarmantemente en las últimas décadas en España, según los últimos datos oficiales, y no sólo entre adultos. Actualmente, el 26,2 % de los niños españoles entre seis y nueve años tiene sobrepeso, y el 18,3 % padecen obesidad.

Pero este problema no es solo una cuestión de peso. Las preferencias alimentarias de los niños predicen sus patrones alimentarios como adultos y, por tanto, su propensión a padecer enfermedades que comparten la alimentación poco saludable como factor de riesgo común. Es el caso de las dolencias cardiovasculares, colesterol alto, procesos inflamatorios, en incluso algunos tipos de cáncer.

Para atajar este problema (con efectos a corto y largo plazo), es necesario inculcar unos hábitos alimentarios saludables. Y las investigaciones médicas demuestran que cuanto antes se empiece, más fácil resulta.

Fácil de digerir

Las frutas son fundamentales para una dieta equilibrada desde una edad temprana. La manzana destaca por ser una de las primeras que el organismo puede asimilar. A partir de los 6 meses de vida, médicos y especialistas recomiendan incorporarla a los menús, aportando carbohidratos que liberan lentamente la energía, fibras como la pectina y celulosa que ayudan al sistema digestivo, vitaminas C, E y B, además de potasio y otros minerales como el yodo, fósforo, calcio, boro, flúor, magnesio y hierro.

La Asociación de Productores Hortofrutícolas de Val Venosta, en su campaña de difusión de la alimentación saludable y de las propiedades beneficiosas de esta fruta para el organismo, recuerda que, aunque tradicionalmente se ha incluido en papillas, la manzana también es perfecta para ofrecer las primeras experiencias de autonomía alimenticia en los pequeños.

Hazlo divertido

Para que no se convierta en una obligación para tu hijo el comer manzanas, te proponemos tres formas para prepararlas:

1. Congelarlas: déjalas preparadas en bolsitas en el congelador con piezas de manzanas lavadas y cortadas, ya que el proceso de congelado y descongelado no afecta a sus propiedades nutricionales, ni a su textura. Ofréceselas a los niños y bebés como complemento a alguna de las comidas o cuando quieran llevarse algo a la boca.

2. Utilízalas como guarnición: para cuando son un poquito más mayores, pueden cortarse en varillas y ofrecerse en caliente o frío como guarnición, sustituyendo a las patatas fritas y dando un toque diferente y saludable a los platos. 

3. Una chuche saludable: puedes utilizar trozos de manzana como premio en los juegos o como recompensa cuando se comporten de manera positiva.

También te puede interesar:
Macarena

Macarena Orte

Continúa leyendo