¿Le digo a mi hijo que tiene TDAH?

Alrededor de un 5,29 % de los niños en edad escolar en el mundo tienen un Trastorno por Déficit de Atención (TDAH).

Alrededor de un 5,29 % de los niños en edad escolar en el mundo tienen un Trastorno por Déficit de Atención (TDAH); en España, aproximadamente el 7 % de los niños lo paceden.  El TDHA es un trastorno que se inicia en la infancia (para catalogarse como tal el niño ha tenido que superar los 6 años) y se caracteriza por una dificultad para mantener la atención, hiperactividad e impulsividad. No es tarea fácil identificar el trastorno, pues son síntomas que se confunden en muchas ocasiones con conductas propias de cualquier niño; pero cuando éstos empiezan a ser demasiado intensos, a interferir en su rendimiento escolar y en su vida diaria, en las relaciones con sus compañeros, con sus profesores o incluso con sus propios padres, el diagnóstico puede empezar a esclarecerse.

 

La pregunta que muchos padres se hacen cuando por fin descubren qué le ocurre a su hijo es… ¿Debo explicárselo? ¿Decirle que tiene un trastorno? ¿O es demasiado pequeño para entenderlo? Es la misma pregunta que se hizo una de nuestras lectoras (y que nos comunicó a través de miaexpertos@gyj.es) acerca de su hijo de 8 años.

 

Según Daniele Cippriano, psicólogo del Instituto de Trastornos Alimentarios y de Conducta (ITA); "la nomenclatura TDAH es una etiqueta necesaria para que los profesionales puedan tomar acciones terapéuticas y educativas y por lo tanto no tiene por qué comunicarse al niño". Sin embargo, sí que tiene que saber que tiene características diferentes al resto de los niños, en cuanto a su forma de actuar, pensar y aprender que le pueden hacer distinto a los demás; "por lo tanto se le ha de explicar que a veces tiene dificultades para estar quieto, prestar atención de forma sostenida, controlar su pronto, organizar sus cosas, arrancar en sus tareas, regular sus emociones…", indica el experto.

 

 

¿Cuál es la mejor forma de explicárselo?

Una buena forma de poder explicar esto a un niño es mediante la metáfora del director de orquesta dormido, explica Cippriano; pues a los niños curiosos, llenos de preguntas, les resulta así más fácil de comprender qué les pasa o cómo funcionan de una forma bonita y que no les hace sentir mal consigo mismos.

 

"Explícale así la metáfora de la orquesta: ‘tu cabeza a veces funciona como una gran orquesta donde todos los músicos son muy buenos, pero el director a veces se queda dormido; todos saben tocar muy bien sus instrumentos (memoria, planificación, regular las emociones, controlar los prontos, prestar atención), pero el director se queda dormido y los músicos dejan de tocar todos juntos y ahí es cuando vienen los problemas'", cuenta el psicólogo. Además, esta metáfora también se puede utilizar si fuera necesario explicarle por qué debe tomar una medicación, "dónde la medicación sirve para mantener despierto el director".

 

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