Mamá ya no es superwoman

Mamá ya no esla heroína que puede con todo; pero no te preocupes, es normal que piense así. Tu pequeño está buscando su identidad y encuentra a otras personas a las que idealizar.

Mamá ya no esla heroína que puede con todo; pero no te preocupes, es normal que piense así. Tu pequeño está buscando su identidad y encuentra a otras personas a las que idealizar, aunque a largo plazo seguirás siendo su modelo. No lo olvides.

 

Es increíble, pero parece que fue ayer cuando se reía con tus tonterías. Ahí estabas tú en su penúltimo cumpleaños, intentado animar la fiesta a base de cantar como una loca todas las canciones del karaoke ante la atenta y orgullosa mirada de tu hija y sus amigos. Pero este año ya no ha colado. Has querido avivar la reunión rompiendo el hielo en el baile y tu pequeña te ha echado una mirada inquisitiva. Te has dado cuenta y has parado, pero ha sido cuando ha visto a su padre pretendiendo imitar a Cristiano Ronaldo delante de sus compañeros de clase cuando tu hija, completamente colorada, ha explotado: “¡Qué vergüenza!”.

 

Es algo normal

La expresión de su cara y su comentario han sido como un jarro de agua fría para vosotros. “¿En qué momento ha pasado de hacerle tanta gracia a darle tanto corte? ¿Por qué se avergüenza de mí si ni siquiera ha llegado a la adolescencia?”.

 

Vivir este momento es un duro trance para muchos padres, pero no hagas de ello un drama porque, desde los 6 años hasta los 12, aproximadamente, todos los niños comienzan a desarrollar su propia identidad, y esa etapa se caracteriza sobre todo por una separación de los padres.

 

“Los hijos empiezan a dejar de identificarse con sus progenitores: ya no son los modelos ideales, ni les gusta tanto cómo son ni lo que hacen. Pero es importante dejar muy claro que este comportamiento forma parte del desarrollo normal de cualquier niño o niña”, explica Sonia Martínez, psicóloga especializada en el desarrollo emocional y social y directora de la Escuela de Padres Crece Bien.

 

Experimentar ese cambio es algo habitual y necesario para el crecimiento de la persona; por tanto, resulta tan positivo que coloque a sus padres en un pedestal como si fueran superhéroes hasta los seis o siete años como que esta idealización evolucione hasta formar su propia personalidad. “A partir de ahora, sus héroes serán sus propios amigos, y también cantantes y artistas famosos”, matiza la psicóloga.

Mantener una actitud comprensiva

Sin embargo, encontrarte de repente con que ya no eres una persona de referencia para tu hijo y ver que él ya no te consulta sus asuntos porque no cree que lo sepas todo, como ocurría antes, no sienta demasiado bien.

 

Es más, habrá algunos temas de los que sepa más su mejor amigo. Pero no hay que darle más vueltas de las necesarias y se debe enfocar el asunto en sus aspectos positivos, porque, aunque no lo creas, los tiene.

 

“La actitud de los padres en todo el desarrollo de esta fase debe ser siempre muy comprensiva, ya que les ayudará a conocer mejor a su hijo.

 

El menor pasará de tenerlos idealizados a oponerse a todo, contradiciendo sus ideas y adoptando una forma de vestir, de ser o de hacer radicalmente diferente, pero es un proceso necesario para formarse como persona sana”, apunta la experta. No obstante, eso no significa descuidar su educación.

 

Aunque tu hijo no lo demuestre, tú sigues siendo su modelo más determinante a largo plazo, por lo que, a pesar de esta precoz independencia que muestra, no debes perderlo de vista. “Lo mejor es mantener claros los límites y las formas de actuar, porque así fomentarás la seguridad del niño”, concluye Sonia Martínez.

 

Hacer el ridículo

Cuando los hijos son bebés, los padres inician un proceso de desinhibición que les empuja, sin ningún sonrojo, a cantar canciones infantiles, poner voces de animales o hablar continuamente con diminutivos.

 

Pero a medida que los adultos se infantilizan, se produce un proceso inverso: los hijos crecen, van formando su propio pensamiento y de repente creen que sus progenitores hacen el ridículo cuando se comportan así.

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