¡Mi Hijo Está esta Siempre en las Nubes!

.

La terapeuta familiar Rocío Ramos-Paúl (Supernanny) nos aconseja sobre cómo actuar cuando nuestro hijo adolescente vive permanentemente en las nubes.

Carla tiene 14 años y se pasa el día ensimismada. La última nota del colegio dice que lleva una temporada despistada. Para sus padres, es la gota que colma el vaso: “La hora de la fiesta no se te olvida, pero recoger tu habitación y ser responsable de tus cosas, sí, ¿no?”, le reprochan.

CÓMO ACTUAR Carla se pasa el día mirando a ninguna parte, como embobada. Cuando tiene que hacer algo, se le va el santo al cielo y tarda horas. Lo que le ocurre es que tiene el despiste propio de la adolescencia, una etapa en la que se magnifica cualquier dificultad y en la que la cabeza está más en los extremos que en los puntos medios. Para los adolescentes, todo es bueno o malo, justo o injusto. Así, cualquier acontecimiento en sus vidas puede suponer horas que dedican a decidir qué hacer, a regocijarse en la pena que sienten o a disfrutar de lo placentero del momento. Un enamoramiento, una crítica, una fiesta o no ser invitado a algún acontecimiento, así como tener el pelo descuidado, un mal gesto de su amiga o un grano en la cara pueden ser motivo de ensimismamiento durante horas. La desesperación de los padres que no consiguen que sus hijos adolescentes se centren es completamente comprensible. Gritar para bajarlos al suelo, aunque parezca la única forma de conseguir que se concentren, no es, desde luego, la mejor solución. Los padres de Carla han quedado con ella en que la supervisarán para comprobar que realmente realiza las tareas encomendadas. Si se entretiene, se limitarán a decirle: “Es hora de…”. Pasado un tiempo prudencial, los padres se retirarán de la situación y únicamente esperarán a que lo haga. Eso sí, el tiempo que tarde de más en llevar a cabo sus tareas se le restará de la hora de llegada a casa en sus salidas de los viernes con su pandilla.

PASOS CONCRETOS Estas son las medidas que tomaron los padres de Carla y que puedes poner en marcha con tus propios hijos: 1. Establecer un listado con las cosas que tiene que hacer y cuándo: • Arreglar su cuarto y hacer la cama por la mañana antes de salir de casa. • Apuntar los deberes en la agenda del colegio y revisar antes de salir del centro que lleva todo lo necesario (libros o material escolar) en la cartera o en la mochila para hacerlos posteriormente en casa. • Recoger la ropa y el baño después de la ducha. • Preparar la cartera y la ropa del día siguiente por la noche. 2. Fijar un tiempo al día para que piense o haga lo que quiera sin que los padres le recriminen nada. Durante ese rato se podrá centrar en su ombligo si es eso lo que le apetece. En el caso de Carla, los padres la dejarán retirarse a su habitación desde que termine las tareas escolares hasta la hora de la cena. 3. Dejar que se mantenga en las nubes si ha cumplido con sus responsabilidades diarias. Por exasperante que pueda parecer esa actitud, tiene todo el derecho a utilizar su tiempo de ocio en lo que verdaderamente desee.

QUÉ APRENDEMOS Hay etapas, como la adolescencia, en las que cualquier acontecimiento que vivan nuestros hijos les distrae y les desconcentra. Establecer con ellos una guía de actuación y acompañarlos para que la cumplan es la mejor forma de entrenar su atención sin que lo de alrededor les distorsione o les distraiga. En la medida en que chicos y chicas empiezan y terminan las tareas, desarrollan su atención y aprenden a concentrarse.

Continúa leyendo