Mi Hijo Se ha Vuelto Agresivo

Quizás ese niño dócil y bueno que era tu hijo esté mostrando ultimamente reacciones exageradas y agresivas que te dejan helada. Quizás se ha llegado enfadado por volver a casa antes que sus amigos, te ha gritado “¡Paso de cenar, vete a la mierda!” y se ha encerrado en su habitación dando un portazo. Estás asustada. Le preguntas a su hijo qué le ocurre y sólo escuchas gritos, insultos y un objeto que golpea la puerta. No puedes evitar pensar si es una actitud normal o, por el contrario, estás criando a un violento. ¿Tienes a un violento en casa?  Tranquila. Según la psicóloga Rocío Ramos-Paúl, Supernanny, expresar con palabras lo que sienten cuando se enfadan les ayudará a reconocer la ira, y así poder controlarla.

CÓMO ACTUAR
Cuando entre los 11 y los 14 años aparecen esporádicos estallidos de ira, casi siempre contra las normas establecidas en casa o cuando se les niega algo, se nos está anunciando que tenemos un adolescente entre nosotros.
En muchos casos, la agresividad se produce cuando en el hogar:
• Se discute por todo, abundan los portazos y las descalificaciones y nadie hace las paces. Se recurre al castigo para todo y de forma desproporcionada.
• Se fomenta la competencia y los padres se empeñan en que sus hijos sean los mejores en algo, pero no se les reconocen sus logros.
• Se adoptan conductas agresivas hacia los demás, ya sea en una tienda o conduciendo.

En cambio, este comportamiento se ataja cuando en casa:
• Se modera la irritación, porque los gritos de los padres no evitan ni reprimen los del hijo.
• Se escucha y se respeta el punto de vista de los hijos. Se admite que el ser padres no es sinónimo de tener la razón.
• Ante la ira, los adultos se retiran de la situación, respiran un
par de veces y con calma piensan cómo resolverla. Y, si se han perdido los nervios, se piden disculpas.
• Se aplican consecuencias a la mala conducta del hijo.

¿QUÉ LE OCURRE?
Cuando los adolescentes se enfadan, notan una emoción intensa y se les ofusca el pensamiento. No son capaces de buscar conductas alternativas para expresar su ira. Pueden reaccionar con patadas, empujones, insultos, palabrotas o gritos. Es el momento de que aprendan la puesta en práctica de conductas deseables.
Una vez pase el enfado, los padres les darán algunos recursos para eliminar esa conducta:
• Que le cuenten a alguien lo que les pasa. Pueden recurrir a un amigo o a un adulto. Expresar con palabras lo que sienten les ayudará a reconocerlo y, a raíz de ello, a poder controlarlo.
• Pensar si lo que les provoca ira es tan grave. Si lo es, tendrán que pensar la forma de resolverlo; si no, bastará con esperar a calmarse.
• Hacer algún ejercicio al aire libre como salir a pasear, correr o andar en bici, sin tomar decisiones hasta sentirse más tranquilos.

QUÉ APRENDEMOS
Que los estallidos de ira son producto de su edad y parte de su desarrollo evolutivo. Para atajarlos, debemos modificar primero nuestras propias reacciones en casa: no abusar de gritos y ataques, sino mantener una actitud conciliadora, relajada pero firme.
Por último, debemos ayudarle a modelar su conducta, darle alternativas. Que aprenda cómo controlar sus sentimientos y la forma de expresarlos es la única forma de que no se convierta en un joven o un adulto violento.

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