Niños adictos al móvil

Pequeños enganchados al móvil, incluso durante sus horas de descanso. ¿Te suena?

Cuando tú duermes

A la madre de Marta la han llamado por teléfono del colegio de su hija, tiene nueve años y se queda dormida en clase casi todos los días. La profesora le pregunta si la niña se acuesta muy tarde entre semana y ella contesta que no. Lo que desconoce de su pequeña es que cuando cree que se va a dormir permanece en la cama con el móvil encendido chateando con sus amigos. La actitud de Marta ha dejado de ser un hecho aislado para convertirse en el nuevo problema al que se enfrentan los padres. Algunos incluso le han puesto nombre a este perfil de chicos: los niños vamp (vampiro).

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¿Qué he hecho mal?

Los padres nos equivocamos al pensar que al ser nuestros hijos nativos digitales saben utilizar las redes. Sin duda dominan cómo meterse en Internet o el funcionamiento de las apps más utilizadas por sus amigos, pero desconocen sus peligros y adicciones y “nuestro deber como padres es informarles imponiendo una serie de normas y límites en su funcionamiento”, explican Pedro García Aguado y Francisco Ángel Castaño, orientadores juveniles. Para empezar, legalmente, la edad mínima para el uso del Whatsapp son los 13, dato que muchos padres desconocen o se pasan por alto para no discutir con sus hijos. Además, debemos diferenciar entre un móvil y un smartphone. Es lógico que queramos que nuestra hija de diez años lleve en su mochila un teléfono para poder llamarnos cuando llega del colegio o tiene alguna urgencia, pero no es necesario dotar a su teléfono de datos (Internet, apps y Whatsapp).

Su primer smartphone

Cuando consideremos que tiene la edad suficiente para comprarle un teléfono con datos, debemos sentarnos con él y señalarle los límites de su uso. El teléfono ha de tener un horario. Se tiene que insistir en que no se podrá utilizar después de la hora de irse a la cama hasta después del desayuno.

Lo más acertado es que te lo entreguen por la noche y seas tú el que se lo devuelvas por la mañana hasta que vaya haciéndose un poco mayor y te haya demostrado su uso responsable del móvil.

También debemos quedarnos con el dispositivo mientras hacen los deberes y durante las comidas y las cenas. Es importante recalcarles que el teléfono es una herramienta para comunicarse con personas que conocen y siempre en tono positivo. Y explicarles que si reciben mensajes amenazadores o insinuantes deben avisar inmediatamente a los padres. Por otro lado, les debe quedar claro que jamás podrán rechazar o ignorar nuestras llamadas telefónicas.

Controlar para proteger

Hasta que tu hijo no sea un poco mayor, tienes que conocer siempre sus códigos de acceso y contraseñas de mail, páginas de juegos, fotos, vídeos y apps. No se trata de violar su intimidad, sino de protegerle de cualquier información que pueda perjudicarle como menor. Este control se irá relajando según vaya creciendo y mostrando responsabilidad.

Respecto a las redes sociales, tus hijos deben compartir su perfil contigo y nosotros tenemos que recordarles que muchas de esas páginas tienen marcada la edad mínima de 13 años.

Preparándoles para la vida en la red

Pedro García Aguado, orientador juvenil, y Francisco Castaño Mena, profesor especializado en chicos con problemas de conducta, nos ofrecen en su libro A salvo en la red (Grijalbo) una guía indispensable para enseñar a nuestros hijos a protegerse de los peligros de Internet y ayudarles a utilizarlo adecuadamente. Debemos tener muy claro que no les estamos espiando, sino velando por su seguridad.

Macarena

Macarena Orte

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