Niños Bien Educados

Decir ‘por favor’ para pedir algo y ‘gracias’ al recibirlo, no son simples palabras, sino la base de una buena educación. Muchas veces se dice que los modales se están perdiendo, que los jóvenes de hoy no son como los de generaciones pasadas. Pero lo que es seguro es que la educación de cada uno empieza en casa. Según Cristina García Desplat, psicóloga y colaboradora en Superpadres.com, “a través de los buenos modales demostramos respeto hacia las otras personas y nos ganamos la aprobación social. Es decir, nos integramos adecuadamente en el entorno en el que vivimos”. Las normas de comportamiento son, en definitiva, pautas para la convivencia. La experta nos da las claves para comenzar a inculcarlas desde el principio. Predica con el ejemplo y enséñales -poco a poco pero enseguida-.

EJEMPLO Y REPETICIÓN.
Los pilares básicos para el aprendizaje de los niños en cuestión de modales son la imitación y la repetición. El ejemplo es lo más importante, puesto que “aunque les enseñemos a pedir las cosas por favor, si en su entorno se piden las cosas a gritos y con insultos lo más probable es que terminen utilizando el estilo familiar”, advierte Cristina García. Y ¿por dónde empezamos? Según García, “el acto de pedir responde a una necesidad esencial de la persona, por eso la expresión ‘por favor’ es de las primeras que se pueden practicar”.

LAS PALABRAS ‘MÁGICAS’.
Alrededor del año, cuando empiezan a pronunciar sus primeras palabras, podemos empezar a enseñarle este ritual. “Avor, povavor o cualquier aproximación que el niño sea capaz de hacer servirá para empezar a enseñarle que existe una palabra adecuada para pedir las cosas (aunque no la entienda)”, dice la experta. Y sobre todo, repetirlas hasta que le salgan de forma automática: “Es típico que cuando el niño tiene sed diga simplemente: ‘¡Agua!’. A lo que nosotros le hemos de responder: ‘Agua, por favor’. O cuando comprenda mejor, jugar con el clásico: ‘¿Cómo se pide?’”. A partir del segundo año, cuando la comunicación se vuelve más compleja, podemos pasar a otro nivel, como dar las gracias o pedir perdón.

ALGUNOS TRUCOS
• Darles normas concretas y claras, con ejemplos y explicándoles el porqué de las cosas. "No sirve de nada pedirles ‘pórtate bien’ si no saben a qué te refieres. Es mejor explicarles, por ejemplo, que en el restaurante no se debe correr porque los camareros pueden caerse cuando traen la comida, o que no deben gritar porque pueden molestar a los demás”, explica la psicóloga.
• Tener mucha paciencia y firmeza. Evitar el enfado, observar, esperar a que se calme y mostrarle la conducta correcta.
• Utilizar el juego para enseñar. “Jugar a papás y mamás, dibujar viñetas, o los muñecos o títeres, representan situaciones reales que les ayudan a comprender e interiorizar las normas sociales. Por ejemplo, si el niño tiende a hacer pataletas, a pedir las cosas mal o a agredir, podemos hacer lo mismo con un muñeco para que vea que ese comportamiento está mal”.
• Crear sistemas de recompensas. Ante situaciones muy concretas, como ir a un museo o a un restaurante, puede ayudarles a atender más a su conducta.

EN QUÉ NO DEBES CAER
• Dar mal ejemplo. Recuerda: siempre imitarán lo que hacemos, no lo que decimos.
• Cambiar las normas del juego sin sentido. Sé coherente y firme con las normas que quieres que aprendan tus hijos.
• Castigar en exceso. Primero: ¿ha sido a propósito o es que no sabe qué tiene que hacer? En todo caso, el castigo debe ser lógico y proporcionado y mejor que sea de forma que le permita reparar el error.
• Enfadarte u ofenderte. No os sirve a ninguno. Tu función
es observar que no sabe cómo comportarse y ayudarle a hacerlo bien.

Por: Álex Izquierdo.

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