Niños, ¿Dormir con Papá y Mamá ¡No!

No en todas las casas se duerme de un tirón. Hay niños que en mitad de la noche aparecen en el cuarto de sus padres interrumpiendo su sueño. Si se convierte en costumbre, toda la familia acaba irritada al día siguiente. Pero cambiar este mal hábito es posible si se crea una rutina y se es constante.

El descanso reparador es el que se consigue después de dormir durante, al menos, ocho horas de un tirón, pero con hijos pequeños las noches en vela son frecuentes. Muchos padecen insomnio infantil, y con ellos sus padres. Estas familias se quejan de que cada vez están más cansadas, irritadas y con menos capacidad de concentración. El 98% de los niños con problemas de sueño ha adquirido malos hábitos, pero siempre es posible reeducarlos. Así que, si en tu casa no se duerme por las noches, estos consejos de Rocío Ramos-Paúl ('supernany'), psicóloga y experta en Educación Infantil y colaboradora habitual de le revista MIA, te será de mucha ayuda. Serán un buen punto de partida para empezar a solucionarlo.

Dificultades de sueño.
Los pequeños que no han establecido un adecuado hábito de sueño suelen despertarse varias veces por la noche. Muchas veces porque aprenden a dormir agarrados a alguno de sus progenitores y, cuando se desvelan y no están acompañados, les es imposible conciliar el sueño solos. Otras, el hecho de espabilarse es la disculpa para colarse entre las sábanas de la cama de sus padres y, si lo convierten en costumbre, es difícil evitarlo.
Hablamos de dificultades de sueño cuando el niño mayor de seis meses no es capaz de:
-Acostarse sin llorar.
-Conciliar el sueño por sí mismo.
-Dormir entre diez y once horas seguidas.
-Descansar en su habitación, prácticamente a oscuras y sin la presencia de sus padres.

Baño, cena ¡y a la cama!
Sea por unas causas u otras, los niños que tienen problemas para dormir por sí mismos tienen el sueño más ligero, se despiertan muchas veces, a menudo se encuentran más irritables y presentan problemas de conducta con mayor frecuencia. Además, como no descansan las horas que necesitan, tendrán dificultades de atención, concentración y aprendizaje, por lo que su rendimiento escolar también se verá afectado. Si no se soluciona el problema de manera natural, hay que establecer los buenos hábitos cuanto antes porque, si no, dormirán mal el resto de su vida. Lo primero es revisar y/o establecer las rutinas que acompañan a la hora de acostarse:
-Baño, cena y a la cama –presentados en este orden–, todos los días y a la misma hora, será la primera estrategia de intervención.
-Cinco minutos antes de empezar, avisamos al niño de que se acerca el momento del baño y de que, por lo tanto, debe recoger sus cosas.
-Tras un baño relajante, que incluye un rato de juego en el agua, pasamos a cenar.
-Después, podemos dedicar algunos minutos a realizar una actividad tranquila.
-A continuación, le decimos: “Vamos a leer un cuento antes de dormir. Coge tu muñeco (o similar) y a la cama”. La función del juguete es importante, porque en esta etapa le ayudará a conciliar el sueño si se despierta.
-Una vez acostado, y después de contarle o leerle el cuento acordado, sólo hay que darle el beso de buenas noches, apagar la luz y salir de la habitación.
A partir de ahí, el niño puede aparecer en el cuarto de sus padres en cualquier momento. No sirve de nada decirle: “Ya eres mayor para dormir en nuestra cama”, ni tampoco el castigo. Hay que enseñarle a descansar. Si hasta ahora has dejado que se establezcan malos hábitos, es hora de cambiarlos. No vale intentarlo una sola vez, hay que insistir tanto como sea preciso.

Si eres constante, aprenderá. 
Cada vez que tu hijo aparezca en la habitación, tranquilamente le cogerás de la mano, le acompañarás a la suya, lo acostarás, lo arroparás y le dirás: “Buenas noches, hasta mañana”. Podrás esperar a que vuelva a dormirse cerca de él, pero nunca en su cama. No desesperes, aunque esto ocurra diez veces cada noche. Probablemente, en una semana notarás cómo va a tu habitación con menos frecuencia.
Una fórmula que permite descansar es turnarse con la pareja de manera que, cada noche, se ocupe uno de devolverlo a la cama.
También es habitual que, en alguna ocasión, el pequeño se meta entre vuestras sábanas sin que os deis cuenta y se quede dormido. Entonces, hay que llevarlo de nuevo a su habitación. No es necesario despertarlo, pero si se espabila le diremos: “Buenas noches, hasta mañana”. Es muy importante que amanezca en su habitación, con independencia del número de veces que se haya levantado durante la noche, porque entonces premiarás su logro y se sentirá capaz de volver a hacerlo al día siguiente. Este aprendizaje es muy cansado, por lo que es fundamental que seas constante. Si lo intentas un día y abandonas al siguiente, tu hijo aprenderá que con protestar un poco más fuerte acabará durmiendo con vosotros.

Cómo enseñarle a dormir de un tirón:

1. Quizá, tu hijo ha adquirido la costumbre de aparecer cada noche en vuestra habitación. Su intención es dormir con vosotros.

2. Este mal hábito interrumpe el descanso de toda la familia. Cuanto esto ocurra: cógele de la mano y llévale a su habitación, aunque proteste.

3. Una vez en su cuarto, acuéstale y dile “Buenas noches, hasta mañana”. Podrás esperar cerca de él hasta que se duerma pero nunca en su cama. No desesperes si esto ocurre diez veces cada noche. En unos días verás que irá menos a vuestro cuarto.

Recuerda que:
Los pequeños con dificultades para dormir durante la noche suelen presentar problemas de atención, concentración y rendimiento escolar. Si aparece en vuestra habitación sin que os deis cuenta, llevadle a su cuarto enseguida. Es muy importante que amanezca en su cama siempre, aunque se haya levantado diez veces durante la noche.

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