Vídeo de la semana

Otitis, sal de dudas

Es una de las infecciones más habituales en los niños después del catarro pero, ¿conoces por qué se producen y cómo tratarlas?

Las causas

La otitis es un término muy amplio que se utiliza para hablar de la inflamación del oído debido generalmente a una infección. “Mientras que la otitis externa es más frecuente en verano, por la entrada de bacterias tras el contacto con el agua de las piscinas (no suele presentarse en el agua del mar), la otitis media es típica del invierno como consecuencia de la acumulación de moco en el oído medio por un catarro. En este caso, la trompa de Eustaquio, que es el tubo de ventilación del oído, se obstruye”, explica el doctor Pablo Muñoz-Cariñanos, otorrino del Instituto Muñoz-Cariñanos de Sevilla.

Cómo prevenirla

Si un niño padece a menudo otitis externa es aconsejable que en verano se bañe más en el mar que en las piscinas y que utilice gorro o tapones para nadar, evitando así la humedad en el oído.

En el caso de otitis medias lo importante es que el niño no se resfríe y que el agua del baño y la temperatura ambiental sea la adecuada. Debemos enseñarle a sonarse los mocos en lugar de que los sorba y pasen al oído.

La otitis externa es siempre muy dolorosa, mientras que en la media el dolor aumenta si hay una acumulación excesiva de mucosidad, que puede llevar incluso a la rotura del tímpano para liberar la presión.

Tratamiento

En el caso de una otitis externa el pediatra suele recetar unas gotas antibióticas para el oído durante 10 días.

Si lo que se padece es una infección media, se ha comprobado que, en niños mayores de dos años, administrar ibuprofeno durante dos días cada 6 horas puede remitir los síntomas. También es recomendable realizar limpiezas nasales para conseguir que se desobstruya la trompa y que salga el moco. Un mucolítico también facilitaría su eliminación. Únicamente en el caso de que los síntomas persistan es conveniente plantearse un tratamiento antibiótico, siempre específico para cada paciente y bajo prescripción de un pediatra.

El uso del antibiótico se tiene que realizar siempre para casos muy concretos y bajo recomendación de un especialista, ya que para un simple catarro no se debe someter al organismo del niño a un estrés excesivo. Por otro lado, el abuso de estos medicamentos o su utilización incorrecta pueden crear resistencias bacterianas. Si el especialista ha recetado antibiótico, tenemos que completar siempre el tratamiento para que resulte cien por cien eficaz.

Si una infección no desaparece con tratamiento médico normal o si un niño tiene muchas infecciones del oído durante un corto período de tiempo, el pediatra puede recomendar la colocación de los llamados tubos de timpanostomía, que permiten que los líquidos puedan drenar con más facilidad.

En bebés

En niños menores de dos años, la señal principal de una infección del oído es la irritabilidad y el llanto inconsolable. Muchos bebés y niños con una infección aguda del oído tienen fiebre o problemas para dormir. Todos los menores de seis meses que tengan fiebre o síntomas de una posible infección en el oído deben ser vistos por un pediatra.

Cuando se cura mal

Existe el riesgo de que se produzca una perforación permanente en el oído como consecuencia de múltiples perforaciones. También puede darse una adhesión del tímpano a otras estructuras del oído medio (otitis adhesiva). En ambos casos conlleva pérdida de audición que debe tratarse de forma quirúrgica. Por ello, es recomendable consultar a un otorrino cuando nuestros hijos tengan otitis recurrentes.

También te puede interesar:
Macarena

Macarena Orte

Continúa leyendo