Padres, ¿Separados en Navidad?

La psicóloga Rocío Ramos-Paúl (supernanny), experta en Educación Infantil, te da las pautas para evitar tensiones esta Navidad cuando haya que elegir con quién pasa el niño las fiestas. Al margen de tu opinión, los pequeños quieren a toda su familia (la tuya y la de tu ‘ex’) por eso, lo importante es facilitar las relaciones y evitar competir por su cariño.

Los que más disfrutan de la Navidad son los niños, razón suficiente para evitarles cualquier tensión en esta época del año, incluida la que genera la distribución de las fechas cuando los padres están separados. Sin embargo, es frecuente utilizar la gestión de las fiestas para recuperar conflictos que durante el resto del año no se resolvieron. La falta de comunicación entre los ‘ex’ puede pasar inadvertida en el día a día y estallar ahora, haciendo que aflore todo el resentimiento acumulado: “Los niños no te preocupan los fines de semana y ahora quieres quedar bien llevándotelos, en plan padre perfecto”.
Posponer las discusiones y controlar los estallidos de ira que no permiten alcanzar consensos es más fácil si la decisión no se deja para el último momento. Es decir, hay que trazar un plan y empezar negociando: las opiniones de ambos son válidas, y para llegar a un acuerdo hay que ceder. Si los dos quieren la misma fecha, un buen criterio es alternar cada año en una casa. Recuerda: tu hijo tiene derecho a tener relación con toda su familia, por muy dolida que tú te encuentres con tu expareja. Por tanto:
-Evita las críticas. Los niños quieren a sus parientes, así que conviene no hacer comentarios despectivos. Los pequeños son sensibles a lo que piensan sus padres, pero la relación que establezcan con sus familiares debe basarse en su propia experiencia.
-Nunca actúes como si tu hijo fuera una posesión. El conflicto con tu exsuegra no es razón para impedirle que se relacione con su abuela. Es más, será él libremente quien definirá y establecerá el vínculo que quiera con ella, y tú debes facilitárselo.
-Comunícale directamente las fechas que habéis acordado. No le incluyas en la discusión, sería como hacerle elegir entre uno u otro y eso es doloroso, porque podría pensar que su opción defrauda al otro progenitor.
-No hagas comentarios inapropiados del tipo: “¿A que aquí os lo pasáis mejor que en casa de la otra abuela?”. Competir en diversión, regalos y costumbres pone en alerta al niño, que sentirá que tiene que quedar bien con todos.
-Deja que sea tu hijo quien comente su experiencia con la otra familia. No le interrogues, o conseguirás que no te cuente nada, ni de las fiestas ni de su vida. Para él serás como un fiscal en un tribunal, en vez de alguien con quien poder hablar.

Un ejemplo de negociación
María y Juan llevan tres años separados. Las dos primeras Navidades fueron complicadas, porque lo que empezaba siendo una conversación civilizada acababa en peleas y gritos delante de los niños, que escuchaban reproches como: “Deberías preocuparte más de las tutorías del colegio y menos de aparentar, que padre hay que ser todos los días, no sólo en momentos excepcionales”.
Este año es distinto. María y Juan se sentaron en octubre a gestionar las fechas. Juan entendió que María (con familia extensa y muy numerosa) insistiera en querer que los niños participaran de la Nochebuena con todos ellos. María, por su parte, cedió la comida del 25 de diciembre, que es la más importante en casa de Juan. Ambos trasmitieron a los niños el siguiente calendario:
-El 24 de diciembre lo pasarán en casa de María, y el 25, en la de Juan.
-En Nochevieja se quedarán con Juan, y el día de Año Nuevo, con María.
-Quedaban por resolver los Reyes porque, lógicamente, ambos querían que se despertaran en su casa. El año anterior, intentaron poner los juguetes en la vivienda habitual de los niños y compartir los cuatro el desayuno, para comer en casa de unos abuelos y merendar en casa de los otros.
No resultó como pensaban: Juan no llegó a tiempo, los niños se levantaron demasiado pronto y María manifestó que no le resultaba cómoda la situación del desayuno. Así que este año se ha decidido que dormirán el 5 de enero en casa de Juan, que los llevará a la cabalgata. Y, el año que viene, le tocará a María estar ese día con ellos. La comida será en casa del progenitor con el que no duerman y la merienda, en la de aquel con el que durmieron. Además, hay un presupuesto de regalos a respetar.
Ponerse de acuerdo es difícil, pero conlleva numerosas ventajas para los hijos, y quién sabe si el reparto de fechas navideñas no supone el primer paso para que los padres separados aprendan a negociar.

Así hay que actuar para evitar tensiones en las fiestas:
1. No actúes como si tu hijo fuera una posesión. Negociad y ceded, pero no lo incluyas en la discusión.
2. El conflicto con tu exsuegra no es razón para impedir que
los niños establezcan una relación con su abuela.
3. Evita comentarios mordaces sobre la familia
de tu ‘ex’ y no entréis en competiciones en diversión, regalos y costumbres navideñas, porque el niño sentirá que tiene que quedar bien con todos.

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