¡Peligro! Redes sociales

Paula, de 14 años, quiere tener cuenta en Instagram para colgar sus fotos. Hasta ahora usaba el ‘whatsapp’ del móvil de sus padres...

Paula, de 14 años, quiere tener cuenta en Instagram para colgar sus fotos. Hasta ahora usaba el ‘whatsapp’ del móvil de sus padres, pero hoy pide permiso para comunicarse con sus amigos sin el férreo control paterno. ¿Qué pueden hacer los padres ante la petición de su hija adolescente?

 

La psicóloga Rocío Ramos-Paul te da las claves. 

 

Cómo actuar

El momento “quiero ser independiente y hacer uso de las redes sociales por mi cuenta” llega y hay que estar preparado para saber qué contestar. A estas alturas de siglo, casi todos los padres tienen contacto con las redes, principalmente Facebook y Twitter. Los niños y adolescentes prefieren otras: Instagram, Snapchat, Vine, Pinterest o Tumblr. Si estos nombres te suenan a chino, no lo dudes, tienes que ponerte al día. La comunicación será la mejor forma de prevenir cualquier peligro.

 

Grandes problemas

En las redes sociales hay que estar alerta ante estas situaciones:

 

1. Identidades falsas: personas que utilizan falsos perfiles para introducirse en las redes e influir en los niños. Fotos atractivas y edades similares suelen ser algunas de sus argucias para seducir a los menores. Ante esto, hay que enseñar a los hijos a no agregar a todo el mundo, sino sólo a aquellos que conocen. Será un buen momento para explicar que se puede bloquear a los que no conocemos o no nos gustan.

 

2. Información personal: direcciones, horarios, números de teléfono, colegios e incluso fotos son los datos que con más frecuencia persiguen los extraños. Acostumbremos a nuestro hijo a pedirnos permiso antes de hacerlo. Argumentémosles: ¿darías tu dirección al primero que te la pida por la calle? Si no lo harías entonces, ¿por qué hacerlo en la Red?

 

3. Reputación del adolescente: las redes sociales son un altavoz público en el que a veces colgamos demasiada información. Los niños hacen lo mismo, por eso se deben preguntar si quieren que sus padres, profesores o amigos lo vean. Dile: “Todo lo que consideres comprometido no lo cuelgues o quedará para siempre en la Red”. Un buen criterio para empezar es: “De ti solo no cuelgues fotos, de tus actividades en grupo sí; pero si tienes dudas, pregúntanos”.

Poco a poco

Hay que permitir el uso de manera paulatina.

 

Hasta los 12-13 años: acompáñalo en sus incursiones en las redes e insiste en su buen uso. Anímale a hablar con sus amigos, expresar sus ideas e intercambiar información con aquellos que están lejos o hace mucho que no ve. Dile que utilice la navegación privada y no la conjunta. Aprovecha para trabajar valores en la Red: el acoso, la incitación al odio o el malware (software malicioso) son delitos y deben ser denunciados. Enséñale a detectarlos; dedica tiempo con él, frente al ordenador, para mostrarle cómo.

 

A partir de los 13-14: fíate de tu labor educativa. Desde tiempos inmemoriales, los hijos adolescentes han escondido a sus padres lo que hacían, y tus hijos no van a ser una excepción. Por muy nervioso que te pongas, dale 'tu voto de confianza'. Si te pregunta, ves que no se esconde, cuenta contigo en las dificultades y no hay una alteración del comportamiento (sueño, peso, irascibilidad...), sólo está haciendo lo propio de los adolescentes.

 

¿Qué aprendemos?

En general, utilizar las redes sociales aumenta las posibilidades de éxito personal en los adultos. Con ellas nos comunicamos más y su uso permite ponernos en contacto con gente que está lejos.

 

Las redes también aumentan la posibilidad de encontrar trabajo, intereses, experiencias enriquecedoras, etc. Por todo ello, conviene que le enseñes a disfrutar de estos instrumentos tecnológicos y a que sepa reconocer los peligros. Si estos aparecen, mantén una actitud de confianza que le permita avisarte.

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