Quiere más y más juguetes


“Mamá, papá, ya he hecho la carta a los Reyes Magos”, dice Adrián, de 5 años, mientras despliega tres folios sujetos con celo ante la atónita mirada de sus padres, que no saben si reír o llorar. “¿Puedo colgarlo en la nevera para que lo lean bien cuando vengan?”.


Llegan las fiestas navideñas y, cómo no, los regalos. ¿Cuál es el número óptimo que los niños han de recibir? ¿Cómo controlar a la familia para que no sature de regalos al niño? ¿Qué juguetes son acertados en cada edad? ¿Hacemos caso a sus peticiones o incluimos algún juguete que encontremos interesante? Estas y algunas más son las dudas que surgen a los padres en esta época del año.

La Navidad tiene magia, y con niños, mucho más. Hay que recordar que todas las tradiciones que conocemos sobre los regalos permanecen intactas hasta que en torno a los 7 u 8 años desaparece el pensamiento mágico que las hizo posibles en la infancia. Por eso, y como primera clave, sería estupendo hacer real el ‘dulce cuento’ mientras dure.

En estas fechas es típica la estampa de niños eligiendo los juguetes que van a pedir en un catálogo que, dado el tamaño que tiene, pasaría por tomo de una enciclopedia. Si por ellos fuera, la lista sería infinita, pero hay que poner un tope. ¿Cuál?

1. Ajusta el número: muchos le saturarán y no apreciará ninguno.

2. Orienta sus decisiones, respetando sus gustos: “La bici se te está quedando pequeña y montas todos los fines de semana. A lo mejor sería una buena idea pedir una más grande”.

3. Sorpréndele. Ofrécele alguna opción de juguete o juego que no se haya planteado.

4. Reparte con la familia la carta de peticiones. Si aun así consideras que ha recibido muchos, se pueden guardar algunos y sacarlos más adelante poco a poco, para que los valoren.

5. Estos juguetes no. Nuestros hijos deben saber que hay juguetes que de ninguna manera pueden estar en su lista porque los consideramos inadecuados, caros, inútiles... Hay que dialogar con ellos, explicarles las razones y darles alternativas.

Haz con él una lista equilibrada: dos juguetes que desee, una sorpresa que le traigan sin pedirla y algoque haga falta (mochila, estuche, abrigo, sudadera, zapatillas…).

Capítulo aparte merecen tabletas, consolas y tecnología en general. Forman parte de su ocio y les encantan. A partir de los 6 u 8 años son los regalos estrella, pero antes de que los Reyes los depositen en los zapatos hay que evaluar un par de puntos:

- Generar normas de uso y que sea capaz de cumplirlas. Una buena idea es que junto al regalo los niños se encuentren un contrato firmado por Papá Noel o los Reyes Magos en el que se establezca cuándo y cómo lo usará. Será necesario que el niño lo firme y se comprometa a utilizarlo bien.
- Junto con los tecnológicos aparecerán juguetes destinados a usarse en otras áreas de ocio: deporte, creativos, de construcción, etc.

QUÉ APRENDEMOS
Es necesario educar a los niños desde bien pequeños en la inutilidad de rodearse de juguetes a los que probablemente no les dedicarán más que unos minutos. Por eso, la Navidad es un excelente momento para recordarles a nuestros hijos que el exceso de regalos les puede provocar desinterés y aburrimiento.

Hay una última pauta que no quiero dejar pasar: el jugueteque más les gusta es siempre el que les permite jugar con sus padres. No desaprovechéis la oportunidad de disfrutar con ellos.


Rocío Ramos-Paúl, terapeuta familiar

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