¿Sabes con quién sale tu hijo?

¿Conviene conocer a los amigos de tu hijo? La respuesta es rotunda: sí. Pero no solo es bueno estar al tanto de esta parcela de su vida, sino de la mayor parte posible, como sostiene Belén Acevedo, psicóloga de Cinteco: “Es importante tener la máxima información sobre nuestros hijos, y mucho más en una etapa como la adolescencia, de muchos cambios. Eso nos permitirá intervenir ante cualquier problema que pueda surgir”.

 

Sus cambios se justifican con una sola explicación: están a caballo entre la infancia y la vida adulta, y ansían su autonomía para buscar su propia identidad. ¿Dónde? “Normalmente, en su grupo de iguales, con el que se van a identificar y dentro del cual se van a sentir integrados”, dice la experta. ¿Resultado? Se distanciarán de sus padres para diferenciarse y el vínculo con los amigos que han elegido será más fuerte que nunca.

 

Ellos cambian, sus gustos también

“Es aconsejable que haya habido una base de comunicación entre el adolescente y sus padres desde la infancia. Todo lo que no se haya instaurado entonces, a partir de la adolescencia es mucho más complicado de realizar”, comenta Acevedo. Pero aunque sepas con quién se ha relacionado siempre, con quién jugaba en el recreo del colegio y quién le gustó desde el parvulario, “al ir creciendo los intereses y motivaciones de los jóvenes, sus relaciones, pueden ir variando”, explica la psicóloga. 

 

Escucha, no te entrometas

¿Cómo saber con quién anda ahora, entonces? Es sencillo de explicar, aunque quizá te cueste un poco más llevarlo a cabo: interesándote, pero manteniéndote al margen. “Tenemos que escuchar intentando no opinar ni juzgar; porque si cuando nos cuentan algo nosotros opinamos sobre lo que no nos gusta, decimos que lo hacen mal o que determinada gente no les conviene, su reacción automática va a ser la de cerrarse en banda, ocultarnos cosas y mentirnos”, opina.

 

Sin embargo, afirma: “Si les dejamos hablar libremente, ellos van a ir soltándose y nos van a dar mucha información de por dónde andan. No se trata de acosarlos a preguntas tipo interrogatorio, sino más bien de estar receptivos cuando estén dispuestos a contarnos”.

 

¿Y si me preocupa su compañía?

En este momento de sus vidas, sus amigos son de lo más influyentes, y está bien que así sea, pues la socialización marcará su personalidad. “Eso sí, si creemos que algunos pueden ser perjudiciales”, dice Acevedo, “podemos dar nuestra opinión y razonar nuestra respuesta, pero siempre respetando su decisión de a quién han elegido ellos como amigos”. De manera indirecta, puedes motivar actividades que le gusten y sean incompatibles con determinados grupos, pero siempre asumiendo que en la adolescencia “perdemos el control sobre ellos, pues toman sus propias decisiones, y nuestra opinión como adultos tiene escasa o nula relevancia para ellos”. 

 

Por Álex Izquierdo

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