Se Pelean en el Parque... ¿Qué Hago?

¿Debes intervenir en las peleas de tus hijos? Mediar en sus conflictos dependerá del tema de la discusión. No es lo mismo recibir un empujón en el tobogán que venir del colegio con moratones. Planetamos un mini-debate con Rosario Linares Psicóloga y coach de El Prado Psicólogos que opina que no hay que ntervenir y Silvia Yankelevich, Psicóloga clínica de Psicologos-infantiles.com partidaria de a.
"NO, DEBE APRENDER A DEFENDERSE SOLO". Rosario Linares.
Los niños no tienen los recursos que tenemos los adultos para defendernos cuando aparece un conflicto en nuestras vidas, no tienen la capacidad de dialogar para intentar solventarlo. De ahí que, durante las primeras etapas de su vida, solucionen sus problemas mediante la acción -empujones o patadas- y no mediante la palabra. Los padres podemos aprovechar esas peleas para que los pequeños vayan aprendiendo solos, sin intervenir, porque igual que van construyendo las defensas de su organismo poniéndose enfermos, también tienen que ir asimilando cómo defenderse por sí mismos y no les hacemos ningún  favor sobreprotegiéndoles.
Además, de pequeños, las peleas entre ellos no son graves. Por ejemplo, cuando dos niños discuten, es un error intervenir preguntando quién ha comenzado la gresca (buscando el culpable) porque, si lo haces, tus hijos acudirán a ti cada vez que tengan un problema con otro y serán incapaces de resolverlo por ellos mismos. Lo más razonable es dejar que lo remedien entre sí, aunque siempre habrá que intervenir separándoles si vemos que la pelea
está llegando a altas cotas de insultos y violencia.
En ese caso, sí hay que mediar, pero sin tomar partido por ninguno de ellos. Puedes intentar contentar a las dos partes: por ejemplo, ofreciéndoles un juguete distinto a cada uno y retirando de su vista el juguete de la disputa. Si son hermanos o amigos, hay que hacerles ver inmediatamente que sus actos tienen consecuencias,  prohibirles realizar la actividad o el juego que desencadenó la bronca y dejarles un tiempo sin estar juntos.
"SÍ, CUANDO SE HA TRASPASADO EL LÍMITE". Silvia Yankelevich.
Si tu hijo aparece con moratones o mordeduras, desde luego que hay que actuar. Es cierto que, cuando son pequeños y se pegan, siempre hay algo instintivo y natural en ello, pero hay que saber que existen límites
y debemos conocerlos. Por ejemplo, a los seis o siete años los niños tienen una etapa en la que es común pegarse. Siempre hay uno que se convierte en el blanco de la agresividad de los compañeros: suele ser el niño más introvertido del grupo o el que tiene alguna dificultad psicológica que le hace difícil defenderse.
Los padres debemos ser conscientes de que la agresividad existe y terciar. ¿Cómo? Enseñándole a nuestro hijo a defenderse: diciéndole que debe avisar al profesor de lo que está ocurriendo en el caso de que el episodio se produzca en el cole, buscando el acercamiento a amigos más tranquilos y alejándose de los conflictivos o adquiriendo una capacidad de defensa para devolver el golpe. No es que estemos de acuerdo con pegar, pero a veces el ideal de poner la otra mejilla tampoco es bueno,
ya que un niño que va acumulando agresividad, al final,
acepta que debe ser pegado.
No se trata de responder con violencia, sino de inculcarle que es igual de fuerte que los otros y que si quisiera también podría pegar, pero no lo hace porque no quiere ser como ellos. Si tu hijo baja todos los días al parque y siempre hay un niño que le pega, la solución es fácil: te vas a la otra punta del recinto. Más grave es cuando sucede en el centro educativo: ahí no hace falta hablar con los padres del niño sino pedir que se tomen medidas y, en su caso, denunciar.
Por verónica palomo

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