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Superdotados, ¿cómo hay que educarlos?

En España existen alrededor de 75.000 personas sobredotadas. Su detección temprana y una educación inclusiva son claves para que no sufran fracaso escolar.

En España existen alrededor de 75.000 personas sobredotadas. Su detección temprana y una educación inclusiva y personalizada son claves para que no sufran fracaso escolar.

 

La sobredotación empieza a observarse desde que tienen meses. Son bebés inquietos, que se despiertan frecuentemente y observan todo lo que ven a su alrededor con gran atención.

 

Los padres que desconocen las altas capacidades de su hijo pueden pensar que se trata de un niño rebelde, desobediente y maniático, cuando lo que le pasa en realidad es que ve el mundo de forma diferente y se frustra al sentir que nadie lo comprende.

 

Se considera superdotada una persona cuyo coeficiente intelectual es mayor de 130.

Me aburro

Es frecuente que los alumnos superdotados se aburran en clase y que desde edades muy tempranas (en primero de infantil) las actividades que proponga el profesor les resulten tediosas porque no les supongan ningún reto. “Un niño con una edad cronológica de 10 años puede tener una edad cognitiva de 12 o 13 y una edad emocional de 7”, apunta Josep Mirandés, presidente de la Confederación Española de las Asociaciones de Altas Capacidades (CEAS). Este desfase entre su inteligencia emocional e intelectual provoca muchas veces que tengan problemas para relacionarse con el resto de sus compañeros. Un niño sobredotado de cuatro años no entenderá, por ejemplo, por qué al resto de alumnos les encante jugar con un balón en lugar de construir puentes para las hormigas.

 

Educar de forma diferente

A partir de los 3 años ya se pueden realizar los test para conocer si un niño es superdotado. Reconocer sus altas capacidades desde la infancia es fundamental para orientar su educación de forma eficiente. La educación inclusiva, basada en las inteligencias múltiples, es el mejor método de enseñanza para que estos alumnos no sufran fracaso escolar. Y es que necesitan un aprendizaje basado en proyectos y cuyo programa no se focalice únicamente en el desarrollo de la inteligencia matemática o lingüística sino que también contemple la musical, naturalista o espacial. Se trata de colegios con profesores de apoyo en las aulas y con una educación más personalizada, con lo que pueden enseñar también a niños con necesidades especiales.

 

El fracaso escolar en los niños sobredotados es elevadísimo: más del 70 % ni siquiera acaba la educación secundaria obligatoria. Por supuesto inciden diversos factores: aunque los padres hacen todo lo que pueden por sus hijos, pocos tienen acceso a los recursos necesarios para garantizar su correcta educación; y a pocos colegios les gustan las diferencias y raramente cuentan con los recursos materiales y humanos para atender a este colectivo de manera eficiente.

 

Abriendo camino

En todas la comunidades autónomas se encuentran sedes delInstituto Internacional de Altas Capacidades para recibir un diagnóstico y orientar a los padres. Asimismo, el programa Vía Láctea del Instituto Tecnológico de Málaga va dirigido a alumnos sobredotados. En cuanto a la formación del profesorado para alumnos de Altas Capacidades, existen ya Masters como el de la Universidad de Castilla La Mancha.

 

Saber más

En el libro ¿Hay alguien ahí? Luces y sombras de la dotación (Meridiano Editorial, 18 €), la especialista en inteligencia humana Marta Eugenia Rodríguez de la Torre describe la vida de un superdotado desde los seis meses de edad hasta su muerte. También recoge los testimonios de familiares y profesionales que conviven con él y explica los rasgos diferenciadores de un superdotado en las distintas etapas de su vida.

Macarena

Macarena Orte

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