¿Tendrá anemia?

Vigila que tu hijo mantenga una dieta equilibrada y variada, sobre todo en la adolescencia, para evitar carencias nutricionales como la falta de hierro.

Hablamos de anemia cuando los glóbulos rojos contienen menos cantidad de hemoglobina de lo normal. Esta es necesaria para que se transporte el oxígeno a todo el organismo y para fabricarla es importante que existan suficientes depósitos de hierro.

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Síntomas

En la mayoría de los niños que la padecen, la anemia suele ser leve, por lo que es muy frecuente que no tengan síntomas.

Si la falta de hierro aumenta, puede aparecer palidez, fatiga, irritabilidad, pérdida de apetito o apetencia por productos que no son alimentos (como la tierra). También puede darse retraso del desarrollo o del aprendizaje y aumento de la frecuencia cardiaca.

Si tu pequeño tiene los síntomas anteriores, consulta a su pediatra para que le realice unanálisis de sangre.

Cómo prevenirla

Una alimentación equilibrada proporcionará a nuestro hijo las cantidades de hierro que precisa. Los alimentos que contienen más hierro son las carnes, algunos moluscos, los vegetales y las legumbres.

No obstante, es fundamental seguir las siguientes recomendaciones en su dieta semanal para garantizarle suficientes aportes de hierro.

Adolescentes

En esta etapa, los jóvenes necesitan más cantidad de hierro debido a que es la época de mayor crecimiento. Además, las niñas requieren de un aporte mayor debido a las pérdidas de sangre a través de la menstruación. Aún así, con una alimentación equilibrada se cubren sus necesidades sin requerir suplementos.

¿Cómo se trata?

Si fuera preciso, el pediatra te indicará los su­plementos con hierro en forma de gotas, am­pollas bebibles o comprimidos que puedes administrar a tu hijo. El tratamiento médico es fundamental para que el niño no vuelva a presentar anemia en un futuro. Es importante tomar el hierro medicinal preferiblemente en ayunas, con agua o zumo natural de naranja, pero nunca con leche. Un buen momento sería al levantarse (media hora antes del desayuno), pero si habitualmente se desayuna leche, tam­bién se puede tomar antes de la merienda.

El tratamiento con hierro provoca a veces molestias digestivas, tales como dolor abdomi­nal o náuseas. En estos casos, los síntomas pue­den mejorar tomándolo con la comida en lugar de hacerlo en ayunas.

Por otro lado, es normal que cambien el color y la consistencia de las heces cuando se está tomando hierro, así que no te alarmes si obser­vas estos cambios.

Los más propensos

Bebés de 0 A 12 meses

  • Prematuros: al no pasar suficiente tiempo en el útero, guardan poco hierro y se les agota en unos meses.
  • Alimentados con leche artificial no enriquecida en hierro: la lactancia materna es un factor protector. Aporta hierro hasta los 6 meses, a partir de entonces, hay que darle otro tipo de alimentos ricos en este mineral.
  • Alimentados con leche de vaca: antes de los 12 meses de edad también es un factor de riesgo.

Niños mayores de un año

  • Malos comedores o con una alimentación poco variada: cuando se sustituyen alimentos ricos en hierro por lácteos u otros con baja cantidad de este mineral.
  • En etapas de crecimiento acelerado: como en la adolescencia, en donde se necesita un aporte mayor.
  • Cuando se padecen infecciones recurrentes.
Macarena

Macarena Orte

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