Tiene un amigo imaginario

¡Menuda imaginación tienen los niños! En la mente de nuestros pequeños todo cabe, incluso un compañero de juegos que les acompaña y les entiende...

¡Menuda imaginación tienen los niños! En la mente de nuestros pequeños todo cabe, incluso un compañero de juegos que les acompaña y les entiende y en el que proyectan sus fantasías. Aunque tiene su gracia, los padres nos preguntamos si este comportamiento es del todo normal.

 

Entre los 3 y los 6 años

Suele ser una invención muy común entre los tres y seis años, aunque hay niños que tienen un amigo imaginario hasta que son más mayores. Es, sin duda, un auténtico derroche de creatividad que a los adultos no deja de sorprendernos.

 

Así desarrollan habilidades sociales

Sin duda, no hay por qué preocuparse si un día le descubrimos gesticulando o hablando solo, o incluso si le echa la culpa de sus trastadas a ese amigo al que nadie ve, pero que aparece y desaparece cuando él desea como por arte de magia. Es una actitud que le sirve a tu hijo para madurar y apoyarse ante el mundo de inseguridad que le rodea. Pero además, gracias a este personaje consigue desarrollar habilidades sociales que le serán útiles para enfrentarse a su pequeño mundo y comprender situaciones de la vida.

Escape emocional

Es frecuente que en este espacio propio el niño cree deseos que no encuentra en su entorno habitual; es el caso de niños que no tienen hermanos o que no tratan con otros críos de su edad. En estas circunstancias, echará mano de la fantasía para compensar la falta de una persona con quien jugar y conversar. Su amigo imaginario es su cómplice ante fechorías, pero también es un receptor de sus sentimientos. Le ayuda a comunicarse mejor con el mundo exterior a la vez que le permite desarrollar su imaginación y evadirse. Funciona como escape emocional y le sirve para exteriorizar sus sentimientos.

 

Una muestra de su creatividad

No hay que inquietarse por la existencia de este personaje de fantasía mientras no interfiera en su desarrollo o lo utilice para alejarse de la realidad que le rodea. Al contrario de lo que los padres puedan pensar, es una muestra evidente de lo rica que es la vida interior de muchos niños. Por lo tanto, respeta su espacio y no interfieras en este momento mágico que vive tu hijo. No caigas en el error de ridiculizarle delante de extraños ni reírte de él, y tampoco le niegues su existencia.

 

Por M. Llorente.

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