Trucos para que los niños coman verduras... ¡y les gusten!

El establecer una dieta equilibrada en casa y predicar con el ejemplo es fundamental para que los más pequeños de la casa se habitúen a comer verduras.

El establecer una dieta equilibrada en casa y predicar con el ejemplo es fundamental para que los más pequeños se habitúen a comer verduras y tomen como costumbre incluirla en su dieta cuando sean mayores. Para ello los padres deben ser muy constantes y pacientes, ya que son alimentos que los niños aceptan con dificultad. 

 

-¡Hummmm! ¡Deliciosas! A los niños no les importa si son sanas, si hacen crecer o si ayudan a que se hagan grandes: de pequeños comen bien lo que sabe bien, lo que les gusta. Por eso es importante insistir en que están ricas y aprovechar su variedad de colores y formas para presentar con ellas platos atractivos, divertidos, que les entren por los ojos. 

 

-Vamos a llenar la cesta. Haz que los peques vayan a comprar contigo y elijan algunas que les gusten por su forma o su color. La sección de verduras es de las más atractivas del mercado, aprovecha para que se entretengan.

 

-Platos divertidos. Tomates, zanahorias, coliflor, son ‘objetos’ preciosos con los que se pueden hacer dibujos y composiciones en el plato. Si ellos participan en la elaboración de la comida habrá más probabilidades de que la prueben. 

 

-¡Con cremita! Si algunas son fuertes, alíñalas con salsas que sepas que les gustan. La mayonesa, la bechamel o la salsa rosa son buenos aliados. Si prefieres que lo aliñen con aceite dales una aceitera bonita, mejor de spray: les gustará rociar los “arbolitos” o “cuadraditos” como si estuvieran regando. 

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-Una rica guarnición. Añade verduras a los platos que más les gusten. Prueba a cambiar las patatas que acompañan a un filete por unos guisantes que lo rodeen, por unas zanahorias formando su inicial, o haciendo un mapa del tesoro. ¡Comer puede ser una aventura! Empieza por poca cantidad: muchos niños son reacios a las novedades. Hay que ir paso a paso.

 

-¡Hoy puré! Triturar las verduras es un clásico sistema para hacer que los niños coman de todo. Les cuesta menos tragar que masticar, y les da menos pereza. Cuando quieras ir dejando el “sistema puré” para ir dándoles las verduras enteras hazlo poco a poco, alterna. La transición llevará un tiempo.

 

-Una comida nueva. Haz de la ocasión un acontecimiento. Mezcla las verduras que ya ha probado con otras que quieras ir introduciendo en su plato. Aunque no se las coma todas haz que pruebe un poquito para que el sabor le vaya resultando familiar. 

 

Sé paciente, son niños, necesitan tiempo para asimilar todas las novedades, incluso las gastronómicas.

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