¡Ya Habla! ¿Cómo Puedo Ayudarle?

A los padres se les ilumina la cara de emoción cuando creen escuchar por primera vez a sus bebés llamarlos mamá y papá. Lo cierto es que sus hijos en realidad no han pronunciado aún ninguna palabra. Han iniciado, eso sí, el primero de sus juegos con el lenguaje, un entretenimiento que será fundamental para la futura adquisición del habla. De la respuesta de sus familiares ante los primeros balbuceos (la repetición lúdica de los mismos fonemas: ‘ma’, ‘pa’, ‘ta’...) puede depender que el proceso del habla se desarrolle en el niño de la forma adecuada y evitar futuras alteraciones en el habla. Virginia Jiménez Rodríguez, doctora en Psicología y especialista en lenguaje infantil, te explica cómo hacerlo.
Según la experta, todos los críos del mundo comienzan a hablar jugando con los mismos fonemas. En su balbuceo, repiten los sonidos verbales que les resultan más fáciles de emitir. Es lo que se conoce como el mínimo universal jackobsoniano. Los pequeños pronuncian cuatro consonantes: ‘p’, ‘m’, ‘t’ y, en menor medida, también la ‘b’, que combinan siempre con la vocal ‘a’. Curiosamente, las palabras papá y mamá se construyen, en idiomas de distinta raíz, con las sílabas apuntadas por este principio. En árabe, por ejemplo, padre se dice baaba, mientras que en filipino es tatay, y en euskera, aita. “Lo hacen todos los niños, con independencia de su raza y lugar de origen. Al repetir estas sílabas, los padres piensan que les están llamando, cuando en realidad están practicando y se están escuchando a sí mismos, lo que también es muy importante”, cuenta esta profesora de Habilidades Lingüísticas de la Universidad Camilo José Cela, de Madrid. Las primeras vocalizaciones de sílabas se producen entre los seis y los nueve meses de edad.
CÓMO REACCIONAR
Virginia Jiménez afirma que la costumbre que tienen los padres de repetir con cariño los términos papá y mamá que creen oír a sus hijos es la mejor forma de invitarles a que se inicien en el lenguaje oral. Entre los nueve y los doce meses, empiezan a expresarse con palabras y la entonación de estos vocablos es ya distinta, mucho más enfática que la de sus primeras sílabas. “Casi siempre, de acuerdo con este proceso, acaban por ser las palabras mamá y papá  y otras relacionadas con su entorno más cercano las que primero pronuncian”, destaca la profesora de la facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Pero tan importante es que el niño comience a balbucear como el hecho de que deje de hacerlo de forma repentina. Si esto ocurre, puede ser un síntoma de que el bebé no oye bien. “Cuando el niño balbucea y se escucha, le gusta, se divierte y multiplica su acción. Pero si no lo hace, puede que padezca  problemas auditivos, y es necesario que los padres le lleven al otorrino para que confirme si tiene alguna dificultad en este sentido”, advierte Virginia Jiménez.
El papel de los familiares cercanos es determinante en el proceso de adquisición del lenguaje de los niños. La pedagoga propone una serie de pautas:
-En el embarazo, hay que hablarle en voz alta para fomentar el apego. Muy pronto comenzará a reconocer el tono y el timbre de la voz materna.
-De bebé, situarse de frente para comunicarse con él, de manera que pueda ver los ojos y la boca de sus padres. Si el pequeño está empezando a hablar, realizar gestos que apoyen las palabras para ayudarle a comprenderlas.
-Emplear un lenguaje simple, con frases cortas. Hablar con claridad y lentitud.
-No hacer reducciones de vocabulario. El perro se llama perro y no ‘guau guau’, como el pájaro no es ‘pío pío’. Así, le estamos proporcionando la estimulación auditiva adecuada para que aprenda a pronunciar todos los sonidos, sin que se produzcan alteraciones.
-Repetir correctamente lo que dice de forma errónea. Si afirma que le gusta el ‘cocolate’, responderemos: “¡Ah, te gusta el chocolate!”. Además, completaremos las oraciones telegráficas expresadas por él con las palabras que le faltan.
-Verbalizar nuestras actuaciones. Si estamos friendo un huevo, contarle nuestros pasos: “Cascamos el huevo, lo echamos en la sartén…”. Así, estaremos fomentando el razonamiento del pequeño y la ampliación de su vocabulario.
-Dar tiempo al niño para que se exprese, escucharle con atención y no dejar que otros hablen o contesten en su lugar.
-Contarle historias. Al narrar cuentos, se crea un vínculo afectivo muy importante para su desarrollo integral.
-Si comienza a tartamudear cuando aún está aprendiendo a hablar, conviene obviar esta circunstancia y no anticiparse al niño terminando la frase en ningún caso. De lo contrario, podríamos perpetuar su tartamudez, que por lo general superará por sí mismo.
ETAPAS EN EL DESARROLLO DEL LENGUAJE
(Son orientativas, pues cada niño es distinto)
0 a 3 meses: Vocalizaciones instintivas para expresar malestar, hambre... Llanto, arrullo, risas.
3 a 6 meses: Primeros balbuceos, sonidos guturales y emisiones vocálicas.
6 a 9 meses: Comprensión de entonaciones o reproches. Pronunciación de sílabas como ‘ma’, ‘pa’ y ‘ta’.
9 a 12 meses: Comprensión y respuesta ante algunos gestos. Reproducción de sonidos conocidos. Redobla consonantes (mmm, ttt…).
12 a 18 meses: Dice sus primeras palabras.
18 a 24 meses: Construye frases de dos vocablos.
2 a 3 años: Su vocabulario consta de unos 200 a 300 términos.
3 a 5 años: Organiza y estructura las frases.

Continúa leyendo