Revista Mía

Niños contentos, adultos más sanos

Si ayudamos a los niños a crecer felices conseguiremos que las nuevas generaciones tengan una vida más saludable en su edad adulta.

Los niños que disfrutan de una infancia feliz tienen más probabilidades de vivir una vida adulta sana. Los hábitos saludables y un entorno familiar estable inciden en que el niño crezca contento y de mayor desarrolle una vida más plena y saludable. Además, según un estudio de la revista médica Jama Pediatrics, un alto bienestar psicosocial en la infancia hace que tengamos un 15 % menos de probabilidades de poseer calcio en la arterias en la edad adulta. El estudio también revela que los niños más felices tendrán hábitos más saludables cuando sean mayores y unas rutinas más rigurosas de práctica de ejercicio físico, reduciendo así el riesgo de sufrir una enfermedad cardiaca. Si el niño percibe un ambiente emocional satisfactorio en su hogar y las condiciones económicas de su familia son buenas su crecimiento será favorable e influirá positivamente en que se convierta en un adulto con un mayor índice de salud cardiovascular.

Ambiente familiar estable

Un niño cuya situación emocional es estable, que sufre pocas situaciones estresantes, que ve el ejemplo de los hábitos saludables de sus padres y que tiene una buena adaptación a su vida social y escolar tiene un 35% más de posibilidades de tener un índice de masa corporal normal, un 12% más de posibilidades de no ser fumador y una probabilidad un 11 % superior de tener como adulto un nivel correcto de azúcar en sangre. Por ello es importante hacer que el niño crezca feliz, cubriendo todas sus necesidades, tanto físicas como emocionales. Además de los cuidados relativos a su alimentación e higiene, el niño tiene la necesidad de sentirse querido, aceptado y apoyado, de conocer y explorar, de comprender su entorno. Todo ello hará que crezca contento, sano y feliz y se convierta en un adulto más equilibrado psíquica y físicamente.

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