Revista Mía

11 preguntas con respuesta sobre la hipertensión

La hipertensión se puede prevenir y tratar eficazmente, pero exige pequeños sacrificios a quien la padece.

La hipertensión se puede prevenir y tratar eficazmente, pero exige pequeños sacrificios a quien la padece. La tensión arterial es la relación que existe entre lo que expulsa el corazón y la capacidad de las arterias; es decir, entre el contenido (la sangre en el interior de los vasos sanguíneos) y el continente (las arterias).
Cuando los vasos sanguíneos se contraen más de la cuenta, o la cantidad de líquido que contienen es mayor que su capacidad, aparece la hipertensión.La tensión arterial en un adulto sano está por debajo de 140/90 (o 14/9).

1 - ¿Cuáles son los síntomas de la hipertensión?

Aunque no existen síntomas específicos, la hipertensión, en su estadio más avanzado puede provocar dolor de cabeza y pérdida del equilibrio. Posteriormente puede ocasionar complicaciones como hemorragia cerebral, hemiplejía, infarto de miocardio o insuficiencia renal.
Cuando un paciente tiene un padre o una madre hipertenso, las posibilidades de padecer hipertensión son de un 25 %. Si lo son los dos, éstas ascienden al 50 %.
Todo depende del tipo de paciente. La recomendación general es no tomar alimentos salados (salazones, embutidos, conservas). Sin embargo, una dieta estricta no es recomendable, a no ser que la persona tenga edemas o insuficiencia cardíaca.
La relación es más directa que en el caso de la sal, de tal forma que, en ocasiones, la sola reducción de peso basta para controlar la presión arterial.
Bastante. En el caso del tabaco, un hipertenso fumador tiene más posibilidades de padecer una afección coronaria que otro que no fume. El alcohol, por su parte, provoca cambios hormonales importantes, que pueden provocar o favorecer el desarrollo de una hipertensión.
Sobre el riñón, produce unas lesiones características que afectan a los vasos sanguíneos y lesiona el intersticio del riñón y el glomérulo (lugar donde la sangre se filtra de las sustancias perjudiciales para el organismo). El 15 o 20 % de los pacientes de diálisis es consecuencia de un control inadecuado de la hipertensión.
La diabetes o la prediabetes (síndrome de resistencia a la insulina) tiene otros trastornos asociados, como la aparición frecuente de alteraciones del colesterol, triglicéridos, elevación del ácido úrico… todos ellos factores de riesgo para la enfermedad hipertensiva.
Es distinto el problema de una mujer hipertensa que se queda embarazada, que el de una normotensa. En el primer caso, suelen tener la tensión alta ya desde el primer trimestre.
La tensión alta propia del embarazo suele aparecer más adelante, a partir del tercer mes, y generalmente está provocada por una retención excesiva de agua y sal. No obstante, existe un reducido número de embarazadas cuya presión se eleva bruscamente antes de dar a luz (preclampsia o eclampsia). Esto puede dar lugar a complicaciones, por lo que suele estar indicada la cesárea.
En la menopausia se producen cambios hormonales muy importantes, dando lugar a la elevación de las cifras tensionales y otras alteraciones que necesitan tratamiento específico.
Es importante controlar el exceso de peso. También es recomendable evitar alimentos excesivamente salados y controlar el nivel sanguíneo de colesterol. Otro factor importante es el ejercicio físico, que se debe convertir en un hábito desde la infancia.
Lo más importante es cambiar los hábitos de vida del enfermo (hacer ejercicio moderado, adoptar una dieta adecuada, evitar el tabaco y el alcohol…). Si las cifras de tensión del paciente son muy altas, y a pesar de las medidas habituales no mejora, debe tratarse farmacológicamente de manera individualizada.
En cualquier caso, debe ser el especialista quien se encargue en todos los casos de evaluar cuándo es necesario tratamiento y de qué tipo.
- Algunos estudios estadísticos revelan datos curiosos, como el hecho de que la hipertensión es más frecuente, y más severa, entre individuos de raza negra que blanca (con una relación aproximada de 2 a 1).
- También está comprobado que, a medida que aumenta la edad, va disminuyendo la relación entre peso, talla y presión arterial hasta desaparecer por completo a los 60 años.
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