Revista Mía

Cómo saber si tu crema solar es la que tu piel necesita

De igual forma que eliges la crema facial que mejor se adapta a tu tipo de piel es imprescindible elegir bien el fotoprotector solar que vas a utilizar en verano. De ello dependerá que tu piel esté sana.

De la buena elección de tu fotoprotector depende que tu piel esté protegida como es debid, que se mantenga sana y esquive los perjudiciales efectos de los rayos del sol, el responsable del 90% del envejecimiento de nuestra piel.
Actualmente la oferta de fotoprotectores solares es muy amplia y cada vez aparecen más productos que se adaptan a condiciones más específicas de la piel, como por ejemplo acné, alta sensibilidad o alergia. Es por ello que no se recomienda que toda la familia use el mismo tipo de crema protectora.
Para elegir bien el protector solar hay que tener en cuenta las necesidades, la edad, el estilo de vida, el tipo de piel y la situación particular de cada persona y su fototipo.

Los fototipos

El fototipo va ligado a la sensibilidad hacia la radiación UV y tiene relación con la aparición de las quemaduras solares y el enrojecimiento. Hace referencia a la capacidad de adaptación al sol de cada persona desde que se nace, y determina la capacidad de bronceado y en el grado. Existen 6 fototipos distintos:
- Fototipo I: piel de color blanco-lechoso con pecas, ojos claros y cabello habitualmente pelirrojo. La piel no se pigmenta nunca y puede padecer intensas quemaduras solares.
- Fototipo II: piel clara y pecosa, con ojos azules y habitualmente cabello rubio. La piel se quema fácilmente, se pigmenta muy poco y se descama.
- Fototipo III: personas de raza caucásica con piel ligeramente morena. Se queman moderadamente pero la piel se pigmenta correctamente.
- Fototipo IV: piel morena o con un tono ligeramente amarronado, con cabello y ojos oscuros. La piel se quema moderadamente o poco, y se pigmenta con facilidad y rapidez.
- Fototipo V: piel amarronada, que raramente se quema y se pigmenta con facilidad e intensidad.
- Fototipo VI: personas de raza negra, que no se queman nunca y se pigmentan intensamente.
Las personas que se encuentran en alguno de los dos primeros fototipos son muy sensibles al sol y necesitan una protección solar de +50. A partir del fototipo III se puede escoger un protector solar con FPS 30. No olvidemos que aunque se tenga un fototipo alto puede llegar a quemarse según el tiempo de exposición.
No hay que olvidar que la piel de los bebés y niños pequeños es mucho más sensible que la de los adultos. No se debería exponer directamente al sol a ningún niño menor de 3 años. Siempre hay que aplicarles crema de factor solar 50+ y utilizar fórmulas creadas específicamente para niños que tienen en cuenta la sensibilidad de su piel y son más resistentes.
No es recomendable tomar el sol entre las 12 y las 16 horas en verano, ni en la montaña ni a nivel del mar. Si vas a realizar alguna actividad en una zona de gran altitud como la montaña, debes subir el índice del protector solar y aplicarlo de forma más constante, para asegurarte que siempre estás bien protegida.
También hay que aplicar el protector solar en zonas “olvidadas” como las orejas, empeines de los pies, manos o incluso, el cuero cabelludo. En el agua, las fórmulas waterproof son la opción idónea, aunque no hay que olvidar que hay que re-aplicarlas al acabar el baño. También productos con un índice alto de protección solar para las manchas, fórmulas hipoalérgicas para pieles sensibles o textura ligeras y oil-free para pieles con acné.
Por: Mónica Lizondo, farmacéutica y cofundadora de Farmaconfianza.
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