Revista Mía
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¿Ducha por la mañana, o ducha por la noche?

El eterno debate, ¿cuándo es el mejor momento del día?

Autor: Silvia Herreros
Hoy volvemos a abrir el eterno debate. Que deberíamos ducharnos todos al menos una vez al día, es algo que está más que claro. Pero, ¿cuándo hacerlo? Muchas pensaréis que el mejor momento para hacerlo es nada más levantarnos. Poner el despertador un ratito antes para despejarnos y afrontar el día completamente limpias y llenas de energía. Sin embargo, otras tantas, sólo deseáis que llegue la noche para meteros en la ducha o en la bañera y daros un relajante baño para caer rendidas inmediatamente después en las garras de vuestras sábanas. Y bueno, luego están las que se duchan por la mañana y por la noche, pero el debate sobre la frecuencia con la que debemos ponernos debajo del grifo, es otra historia.
Así que, ¿qué es mejor? Pues depende de lo que busques. Si lo que quieres es precisamente recargar pilas, evita darte una ducha de agua caliente nada más levantarte. Para desperezarte, tendrás que hacerlo con agua fría, ya que, el agua caliente, en vez de conseguir espabilarte conseguirá precisamente el efecto contrario y notarás cómo tu día comienza cuesta arriba. El contacto con el agua nada más levantarnos, puede influir en nuestro estado de ánimo y ayudarnos a ponernos en marcha. Una buena ducha de agua fría (un poco templada también vale, no asustarse), sin duda, será tu opción si eres capaz de levantarte y sobrevivir caminando como un zombie hasta la ducha.
Sin embargo, si las sábanas se te resisten, o te encanta la sensación de meterte en la cama completamente limpia, decántate por la ducha nocturna. Llegar a casa, después de una larga jornada y un día agotador, quitarte la ropa, llenar la bañera y disfrutar. ¿Quién no sueña cada día con ello? Las duchas por la noche serán tus mejores aliadas si lo que precisas es desconectar. ¿El truco? El agua caliente. Una temperatura elevada del agua, conseguirá que los vasos de nuestro cuerpo se dilaten y se produzca en nuestro cuerpo ese efecto somnoliento que hará que queramos meternos en la cama de un brinco.
Por lo tanto, ¿cuáles son mejores? No existe una opción mejor. Simplemente elige la que más se adapte a tu ritmo de vida y recuerda, el truco, está en la temperatura del agua.
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