Revista Mía
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Las parejas poliamorosas son más fieles que las tradicionales

Una nueva forma de relación amorosa se abre camino en nuestra sociedad, la pareja poliamorosa.

Poliamor significa tener más de una relación íntima, amorosa, sexual y duradera de manera simultánea con varias personas, con el pleno consentimiento y conocimiento de todos los amores involucrados.
Pues bien, una encuesta realizada entre 28.000 personas de diferentes edades, géneros, nacionalidades y orientación sexual realizada por el portal gay Cromosomax.com en colaboración con un conocido instituto de investigación, ha arrojado datos reveladores sobre ciertos efectos colaterales de las parejas compuestas por personas poliamorosas. Como, por ejemplo, que al estar abiertos a otras relaciones sexuales y/o afectivas dentro de su pareja, estos encuestados valoran más la estabilidad y fidelidad en sus relaciones.
El término poliamor en apenas un par de años ha pasado de ser un gran desconocido para la población general (independientemente de su sexualidad) a ser la gran alternativa oficial a la pareja tradicional. Personajes tan célebres para diferentes generaciones como Miley Cyrus, Tilda Swinton o Susan Sarandon han reconocido públicamente su naturaleza poliamorosa. Y cada día, el número de parejas que apuestan por esta opción sexual y/o sentimental crece de manera pública.
La psicóloga especialista en mujer y sexualidad Macarena Sánchez lo ve como una consecuencia lógica del cambio del papel de la mujer en la relación: "Durante muchos años ha llegado incluso a ser aceptable que el hombre fuese infiel a la mujer o que visitase locales de prostitución en determinadas ocasiones, ya fuese solo o en compañía, al fin y al cabo, él lideraba económicamente la familia y la mujer era relegada a un conformista segundo plano. Ahora, la pareja (independientemente de que sea hombre-mujer, hombre-hombre o mujer-mujer), se entiende como algo más equilibrado, más como un juego de equipo sin líderes. Algo que también se ve reflejado en las aventuras sexuales, en las que ambos disfrutan más si pueden compartir esa experiencia con su compañer@, que si lo hiciesen por su cuenta. Una actitud que invita a la pareja a la posibilidad de hacer tríos, intercambios de pareja o cualquier otra experiencia, pero siempre con el consentimiento de ambos y entendiéndola como una actividad mutua y compartida, como puede ser, por ejemplo, irse a un spa juntos".
A las personas encuestadas se les preguntó si alguna vez habían sido infieles a su pareja, si se plantearían serlo alguna vez en situaciones determinadas y si ello conllevaría el final de su relación actual. Entre aquellas personas definidas como poliamorosas o polisexuales, el deseo de tener infidelidad se reduce a apenas un 14 %, las que se definen como gays o lesbianas (no poliamorosos) aumentan a un 39 % (con una enorme diferencia en este caso entre hombres y mujeres), mientras que en los heterosexuales (no poliamorosos) el porcentaje se establece en un 36 % (con porcentajes similares entre hombres y mujeres). Por lo que podríamos estar hablando de un concepto diferente de relación más que una opción sexual o sentimental.
El poliamor y/o la polisexualidad están cada día más presentes en nuestra sociedad y, en contra de lo que pudiera parecer a priori, sus consecuencias no derivan en una destrucción de la familia o estabilidad sentimental, sino todo lo contrario, que en una época de constante bombardeo de sugerentes estímulos por parte de cualquier medio (cine, música, TV, publicidad...), una vía de experimentación conjunta se está abriendo en el seno de la pareja tradicional y aporta cierta estabilidad y fidelidad que, en vista de la desmesurada tasa de divorcios, se venía echando en falta.
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