Revista Mía

Pautas para vivir sin agobiarte

El trabajo, la casa y las cargas familiares hacen que nos sintamos desbordados en más de una ocasión. ¿Cómo manejar entonces nuestras responsabilidades? Te lo contamos.

Fortaleza interna

¿Tienes mucho trabajo? ¿Alguno de tus compañeros son personas inestables? ¿Convives con problemas familiares? Probablemente, si preguntáramos a la mayoría de la población, respondería afirmativamente a alguna de estas tres preguntas. Sin embargo, no todo el mundo se siente desbordado con su vida. ¿Por qué? Muy sencillo, todo depende de la personalidad de cada uno. Mientras que la de algunos es vulnerable (y hace que cualquier contratiempo se les haga un mundo), la de otros es resilente, y por eso consiguen transformar los estimulos estresantes en fortalezas.
El estrés es veneno, nos lastima, nos daña y dispara cualquier tipo de enfermedad. Para combatirlo, debemos evitar esa actitud mental negativa que muchas veces nos invade. Esfuérzate por ver siempre el vaso medio lleno, por evaluar lo que deseas, hasta dónde quieres llegar, sin ponerte metas inalcanzables para no frustrarte, ni muy fáciles que el hecho de conseguirlas haga que te deprimas.
Es importante también que inviertas tiempo que puedas en tu mundo interior. Practica técnicas de relajación, mindfulness o asiste a clases de yoga o pilates. Si ves que no puedes controlar tu ansiedad y se prolonga en el tiempo, pide ayuda a un psicólogo.
Pregúntate cómo interpretas las cosas que te pasan. Quizá vivas compitiendo permanentemente o acelerada sin haber reparado en ello. Ser demasiado ambiciosa o buscar constantemente desafíos nuevos pueden llevarte a una presión excesiva y a que no valores lo que ya tienes. Es muy importante no olvidarnos nunca de disfrutar el presente.
Si trabajas, intenta descansar cinco minutos cada dos horas para liberar tensiones y preocupaciones.
Aprender a delegar: muchas veces nos sobrecargamos de tareas cuando otro compañero estaría dispuesto a echarte una mano si se lo pidieras.
No tengas miedo a decir 'no': expresando las cosas con educación y tacto no ofenderás a un amigo porque no quieras salir esa tarde con él o a tu jefe por no poder asumir más trabajo.
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