Revista Mía

Dieta para cuidar el planeta

Cada vez es más evidente que la crisis climática es una realidad y que, si no tomamos medidas urgentes, el problema va a ser muy grave. Una de las acciones que están en las manos de todos nosotros es llevar una dieta que no perjudique al medio ambiente.

El planeta necesita urgentemente tomar medidas para preservar “la salud de la civilización humana y el estado de los sistemas naturales de los que dependen”. Ese es el mensaje que la revista científica The Lancet ha transmitido después de observar los resultados de la investigación que durante tres años llevaron a cabo 37 expertos de 16 países. El ritmo de consumo y producción de alimentos que arrancó tras la II Guerra Mundial se ha hecho insostenible y sus consecuencias son malas tanto para las personas como para la Tierra.
¿Qué pasaría si no hay cambios? Una alimentación incorrecta trae como consecuencia problemas de salud que pueden ser enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares, cáncer y diabetes, entre otras. Una nutrición deficiente representa un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad que el consumo combinado de alcohol, drogas y tabaco, sentencia el estudio. También se aceleraría el cambio climático, con lo que parte del planeta tendría problemas de sequías y abastecimiento de alimentos. Sus secuelas serían más hambrunas y migraciones masivas en busca de agua y comida.

Dieta beneficiosa para el planeta

Lácteos: leche entera y derivados como queso o yogures (250 g).
Frutas: cualquier tipo de fruta: manzana, peras, piña... pero mejor de temporada (200 g).
Cereales: arroz, trigo, maíz y cualquier otro (232 g).
Proteínas: procedentes de huevos (13 g) legumbres (75 g), frutos secos (50 g), aves (29 g), pescado (28 g) y carnes como ternera, cordero o cerdo (14 g).
Grasas añadidas: aceites insaturados (40 g), aceites saturados (12 g).
Azúcares: (31 g).
Tubérculos: patata, yuca (50 g).
Se calcula que, en 2050, en la Tierra habrá 10.000 millones de personas (actualmente, se estima que la habitan más de 7.000 millones). Según The Lancet, si se produce un cambio en la dieta y en el modelo de producción de alimentos como el que se propone desde la publicación, habrá sustento para todos. El objetivo es cumplir con los acuerdos de lucha contra el cambio climático de alcance mundial, como el de París (aunque, de momento, no se cumplen).
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