Revista Mía

Dietas proteinadas, ¿qué son?

Son planes alimentarios basadas en un aumenta de la ingesta de proteínas y un descenso de los hidratos de carbono.

En el universo de la dietética y la nutrición llega a ser complicado moverse con soltura para alguien que no es experto y quiere conocer más sobre dietas concretas, como por ejemplo las denominadas proteinadas.
De su nombre se puede derivar en qué consisten: la ingesta de proteínas, pero no de cualquier manera, de ahí que profundizar en dicha dieta requiera ir mucho más allá de su nombre.
Las dietas proteinadas tienen como objetivo principal el adelgazamiento. Y para ello busca elevar el consumo proteico, sin superar los límites máximos, al mismo tiempo que reduce el porcentaje de hidratos de carbono. 

Objetivos

Esto no lo consiguen a través de los alimentos ricos en proteínas, sino que recomienda la toma de preparados proteicos como barritas y batidos, entre otros productos alimentarios, para alcanzar su objetivo.
De esta forma se consigue reducir el peso mediante la inducción de cetosis -tiene efectos secundarios que luego enumeraremos-; esto es, promoviendo la formación de cuerpos cetónicos, compuestos químicos cuya función principal es ofrecer energía al cerebro.
La cetosis es saciante y promueve además una gran pérdida de grasa porque los cuerpos cetónicos neutralizan el apetito. Y a esto se suma que las dietas proteinadas reducen muchísimo el aporte calórico, especialmente en la fase inicial, en la que solo se consumen productos como las barritas y batidos anteriormente mencionados.
No hay una única dieta proteinada, pero todas comparten a grandes rasgos estas líneas maestras. Es más, también comparten una organización similar en lo que respecta a sus fases y a la lista de posibles complicaciones que puede sufrir una persona que siga este tipo de alimentación.
Tres son las fases habituales de las dietas proteinadas: fase activa total, fase activa mitigada y fase de estabilización. En la primera solo se toman procesados proteicos, en la segunda se toleran alimentos ricos en proteínas como el huevo o el pescado, y en la tercera se amplía la variedad de alimentos admitidos porque el objetivo de la misma es mantener el peso alcanzado tras las dos primeras fases de la dieta.
En cuanto a los riesgos, son los propios de las dietas restrictivas en general, ya que su seguimiento conlleva una pérdida de peso considerable en poco tiempo y eso provoca cambios en el metabolismo que a su vez pueden hacer que el organismo se estrese ante un cambio tan brusco.
La reacción del cuerpo ante una situación así no siempre es la adecuada, ya que puede variar su comportamiento si se desequilibra en exceso, pudiendo producirse el efecto rebrote temido por las personas que hacen este tipo de dietas. Además, la cetosis que se produce puede tener también efectos secundarios tales como mal aliento, estreñimiento, náuseas o dolor de cabeza.
Son por lo tanto, dietas pensadas para adelgazar a corto plazo, justo lo contrario de lo que los expertos en nutrición recomiendan. Puede suponer un peligro para la salud perder peso siguiendo una dieta restrictiva, que prohíba por completo grupos de alimentos que según todos los expertos sí son recomendables, y además su impacto a largo plazo no tiene nada que ver con el que se produce al cambiar, asimilar y mantener largo plazo hábitos saludables.
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