Revista Mía

5 beneficios de la miel probados por la ciencia

Deliciosamente dulce, y muy nutritiva, la miel es un alimento natural que nos proporciona excelentes beneficios. Celebramos el Día Mundial de las Abejas conociendo algunas de sus propiedades más interesantes.

Muy popular en muchas casas de nuestro país, la miel es un alimento cien por cien natural, de sabor dulce, que elaboran las abejas a partir del néctar de las flores. Se encuentra compuesto por más de un 80 por ciento de carbohidratos, por lo que no solo es puro, sino que también es muy rico en energía.
De hecho, encontramos en la piel principalmente dos azúcares: la fructosa y la glucosa, dos azúcares simples que no requieren digestión antes de su absorción, de forma que tienden a ser asimilados fácil y directamente por el organismo.
Aunque es cierto que nos encontramos ante un alimento muy energético, que debe consumirse con moderación y nunca de manera excesiva, se trata de una opción natural que nos ofrece, también, excelentes beneficios.

Útil para fortalecer los glóbulos blancos

Los glóbulos blancos, también llamados leucocitos, corresponden a células del sistema inmunológico, desempeñando un papel fundamental en la lucha contra las infecciones y los cánceres.
Según parece, la miel podría convertirse en un tratamiento prometedor y económico para aumentar el recuento de glóbulos blancos después de la quimioterapia.
En un estudio, los investigadores administraron miel (2 cucharaditas cada día) a pacientes con cáncer durante el tratamiento de quimioterapia, quienes tenían un alto riesgo de neutropenia (un trastorno que se caracteriza por tener un recuento de glóbulos blancos muy bajo).
El 40 por ciento de los pacientes no tuvieron ningún episodio de neutropenia, por lo que la miel podría convertirse en un tratamiento natural interesante de este trastorno.
Investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos, analizaron los efectos de la miel en la tos de los niños. En dicho estudio, los investigadores compararon la eficacia de la miel con uno de los fármacos más usados para el tratamiento de la tos.
¿El resultado? La miel demostró ser mucho más eficaz que el fármaco a la hora de calmar la tos nocturna en los niños. Es más, los científicos también descubrieron que los niños que tomaban miel tenían una mejor calidad del sueño.
Foto: Istock

Beneficios de la mielFoto: Istock

Por otro lado, otro estudio publicado en la revista especializada ‘Pediatrics’ analizó los distintos beneficios de la miel a la hora de calmar la tos. Para ello, examinaron a 270 niños con resfriados, de entre 2 a 5 años de edad, que presentaban síntomas de tos nocturna.
Los investigadores encontraron que aquellos niños que habían tomado 2 cucharaditas de miel antes de irse a la cama tenían ataques de tos menos frecuentes y menos agudos, en comparación con aquellos que no la tomaron.
Eso sí, debemos recordar algo importante: la miel no está recomendada para niños menores de 1 año de edad, ante el riesgo de botulismo.
Mucha gente utiliza la miel con la finalidad de aliviar los síntomas asociados a la alergia estacional. Algo que, en realidad, no es tan sorprendente cuando descubrimos que la miel destaca por sus potentes cualidades antiinflamatorias y su poder calmante contra los ataques de tos.
De hecho, la miel ha sido estudiada como supresor de la tos. Y como ha demostrado algún que otro estudio, al poder contener trazas de polen de flores, un alérgeno, podría ayudar a reducir la sintomatología al exponerse repetidamente a pequeñas cantidades de este componente.
Los investigadores examinaron los efectos de tres tratamientos distintos en 102 mujeres sanas que habían llegado a la etapa de la menopausia. Recibieron un tratamiento a base de miel, con una cantidad equivalente a 20 gramos de miel por día, terapia de reemplazo hormonal a base de estrógenos y progesterona, o simplemente no recibieron nada.
Después de 4 meses, los investigadores les hicieron una prueba de memoria a corto plazo. Descubrieron que, de las 15 nuevas palabras que debían aprender, las mujeres que se habían sometido a terapia con la miel o con hormonas recordaban una palabra adicional.
Distintos estudios han destacado ya la efectividad de la miel para el tratamiento de heridas pequeñas. Así, algunos estudiosos noruegos se mostraron interesados a la hora de indagar acerca de los beneficios de dos variedades de miel: la miel de Norwegian Forest y la conocida como Medihoney (consistente en una miel terapéutica característica de Nueva Zelanda).
Las dos variedades fueron capaces de eliminar todas las cepas de bacterias que tienden a desarrollarse en las heridas.
A su vez, en otro estudio, un total de 59 personas, que presentaban llagas y úlceras en las piernas (el 80 por ciento de las cuales no se habían curado con medicamentos convencionales), recibieron tratamiento a base de miel sin procesar.
El resultado fue increíble: una simple aplicación tópica de miel fue capaz de curar las heridas y úlceras de 58 de las 59 personas.
El uso de la miel en nuestro día a día no implica ningún tipo de complicación, ya que, en realidad, es muy fácil integrarla en nuestra dieta. Eso sí, no debemos olvidarnos que, aunque se trate de un alimento natural, es necesario hacerlo con moderación, debido a su alto poder energético (por su riqueza en azúcares simples).
Las posibilidades son muy variadas. Por ejemplo, puedes añadir miel al té o al café, para endulzar adobos y aderezos, combinándola con yogur o cereales, o sobre tostadas, tortitas o crepes.
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