Revista Mía

Todo lo que tienes que saber sobre el pak choi, la col asiática

A menudo confundida con la acelga, esta verdura china tiene mucho que ofrecer en la cocina. Te contamos cómo sacarle el máximo partido.

El pak choi o col china es una verdura originaria de Asia. Si bien hasta hace poco era prácticamente una desconocida en nuestro país, cada vez es más fácil encontrarla en diferentes cadenas de alimentación o establecimientos especializados en la gastronomía oriental. Parece que ha venido para quedarse, así que si quieres darle una oportunidad, te contamos sus propiedades y usos en la cocina.
Tradicionalmente cultivada en Corea, Japón y China, la col China va ganando terreno poco a poco en Europa y América, donde también se está empezando a cultivar. Aunque cada vez es más popular, lo cierto es que el nombre del pak choi suscita todavía ciertas dudas en los consumidores. Se presenta bajo varias denominaciones que pueden dar lugar a confusión, siendo las más populares la col china o repollo chino, aunque también es frecuente encontrarlo bajo el nombre de bok choy o paksoi. Otra de las principales confusiones con el pak choi es suponer que estamos ante una acelga, pues sus similitudes físicas son bastante evidentes, aunque con ciertos matices pues el pak choi tiene hojas y tallos más carnosos. En lo referido a su sabor, no tienen mucho que ver, pues hay quien compara el de la col china con la endivia, ligeramente amargo.
Esta verdura asiática pertenece a la familia de las coles, por lo que sus propiedades nutricionales son muy semejantes a las del brócoli, coliflor, repollo y demás. Destaca, por tanto, su elevado contenido en vitamina C y de compuestos fenólicos que le confieren propiedades antioxidantes. Su elevada proporción de agua es otro de sus beneficios que conviene tener en cuenta, además de su aporte de proteínas vegetales, potasio, carotenos y vitaminas del grupo B. Además, al tratarse de una verdura, su aporte calórico es bastante bajo (13 kcal por cada 100 gramos).

Cómo cocinar el pak choi

Una vez que conocemos sus beneficios nutricionales, es hora de descubrir cómo sacarle el máximo partido en la cocina. Cuando nos enfrentamos a un alimento nuevo, una de las dudas que suelen surgir es cómo cocinarlo. Pues bien, en este sentido, la complicación es mínima pues tiene tantas aplicaciones culinarias como cualquier verdura. Eso sí, lo que más nos interesa es que sea cuál sea el método de cocción, lo importante es que este sea breve para poder disfrutar de todos sus nutrientes y textura.
Por tanto, para sacar el máximo partido a sus propiedades, lo ideal es incluirla en salteados rápidos, cocinarla al vapor (no más de tres minutos) o agregarla en el último momento a sopas o caldos. Es especialmente agradecida al wok, sobre todo si la añadimos fuera del fuego como haríamos con las espinacas, por ejemplo. También es una buena verdura para asar al horno o a la parrilla, mejor si la cortas por la mitad longitudinalmente. Después le añades una buena salsa o vinagreta, y listo. Otra opción es usarla para enriquecer el arroz hervido, añadiendo la col en último momento cortando sus hojas en juliana para que queden bien tiernas.
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