Revista Mía

Por qué deberías añadir sal a la fruta

Te contamos por qué poner sal a la fruta no es tan raro como parece

Sus propiedades, su frescura, su textura... son muchas las razones por las que nos encanta comer fruta, pero sin duda una de ellas es su dulzura. Quizá por eso pensar en añadir sal a la fruta no nos parezca ni mucho menos la opción más apetecible; sin embargo, lejos de arruinar la experiencia de comer fruta, la sal es capaz de potenciar muchas de sus cualidades. Además, esta mezcla no es tan rompedora puesto que no es tan raro consumir platos que mezclan el dulce de la fruta con otros alimentos salados: melón con jamón o frutos rojos con queso son mezclas que estamos acostumbrados a degustar. Te contamos cómo sacar el mayor partido al sabor de la fruta añadiéndole sal.
Quizá cuando pienses en la sal sólo se te vengan a la cabeza los contras de consumirla; y no es del todo mentira: la sal contribuye a la retención de líquidos y hace que suba la presión arterial, aumentando el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Pero no todo es blanco o negro, también hay matices. Además de ser un excelente sazonador para las comidas, la sal también es un auténtico potenciador de sabor para los demás alimentos, incluidas las frutas, ya que disminuye la acidez de las proteínas. De hecho, existen estudios que confirman que la sal abre el apetito: su bajo contenido en agua incrementa lo sabrosos que notamos los alimentos.
De esta forma, añadir ocasionalmente un poco de sal a las frutas puede hacer que aumente el sabor de estas. Quizá te sorprenderá saber que el tomate es una fruta, puesto que tiene semillas y crece de la planta del tomate...y pensar en añadir sal al tomate no nos parece raro en absoluto, ¿Verdad? De la misma forma que la sal potencia el sabor del tomate, también puede hacerlo con muchas otras frutas. Un excelente ejemplo de esto son las manzanas. Este fruto combina estupendamente con la sal ya que resulta en ocasiones muy ácido y la sal corrige en gran parte esta característica.
Del mismo modo, como hemos mencionado anteriormente, mezclar la sal del jamón ibérico con lo dulce del melón puede potenciar considerablemente la dulzura y el sabor del segundo. Y es que quizá el ver la mezcla de sal y fruta como algo extraño también tenga un cierto componente cultural que nos impide ver más allá de lo que estamos acostumbrados socialmente; pero en muchas zonas de Latinoamérica sazonar la fruta como cualquier otra comida no es para nada raro: es común añadir chile, pimienta o pimentón a las frutas para otorgarles un toque tan diferente como delicioso.
Añadir manzana, naranja o melón a tus ensaladas puede ser una excelente manera de añadir una deliciosa dosis extra de vitaminas y minerales a tus platos. No obstante, también conviene recordar que la sal está muy presente en la mayoría de los alimentos que consumimos y que deberíamos regular las cantidades que utilizamos para sazonar nuestras comidas para evitar posibles problemas de salud en el futuro. Pero si te atreves a probar algo diferente, no dudes en mezclar lo mejor de los dos mundos.
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