Revista Mía
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Alimentos que se ponen malos antes en verano

Lógicamente, los productos frescos son los que más sufren los cambios de temperatura y el calor excesivo.

La nevera es un electrodoméstico imprescindible en nuestras vidas. Gracias a ella, la conservación de los alimentos se alarga en el tiempo con independencia de la época del año porque podemos crear un microclima constante dentro de ella.
En verano es especialmente importante cómo la utilizamos porque no debemos dejar los alimentos frescos de origen animal a temperatura ambiente, ni siquiera para descongelarlos. Además, hay que intentar mantener -todo el año es lo recomendable- la temperatura interior del frigorífico, y eso implica no mantenerla abierta o no abrirla más de la cuenta.
Sin embargo, pese a que lo hagamos muy bien, en verano siempre hay que tener más cuidado con lo que tardamos en consumir los alimentos frescos. No hablamos tanto de las frutas, a las que en general, sobre todo las tropicales, no les sientan bien las bajas temperaturas de la nevera. En este caso es mejor comprar menos cantidad y consumir sobre la marcha dejándolas, en la medida de lo posible, madurar fuera de la nevera.
Otra cosa muy diferente es que la fruta esté abierta, como es el caso del melón o la sandía por ejemplo, que entonces debemos conservarla sí o sí en el frigorífico si no queremos que se estropee en muy poco tiempo. Esta, de hecho, la fruta cortada o abierta, es el primer ingrediente de la lista de alimentos que se estropean antes en verano, donde las bacterias proliferan más deprisa:

Fruta empezada

Basta con partir una nectarina, por ejemplo, y dejarla cinco minutos a temperatura ambiente para ver a qué velocidad se va oxidando. La fruta, una vez abierta, siempre debemos conservarla en la nevera.
Los huevos, en verano, es mejor conservarlos dentro de la nevera para evitar peligros derivados del calor excesivo y los cambios de temperatura, pero sobre todo es imprescindible conservar en la nevera y consumir rápido todo aquello que se haga con huevos, desde dulces a salsas. Estas últimas son muy perecederas cuando las temperaturas aumentan, así que el huevo es de los alimentos que antes se estropea en verano. Evita elaboraciones en las que haya que consumirlo crudo o poco hecho.
Esta carne blanca muy saludable es necesaria cocinarla muy bien para eliminar las posibles bacterias presentes en ella y siempre es muy importante conservarla en el frigorífico, más si cabe en verano. No solo es importante tenerlo en cuenta en casa -si lo cocinas, a la nevera o congelador enseguida-, sino también en el traslado desde la pollería hasta el hogar. En este sentido, evita hacer muchas paradas obligando al pollo a estar mucho tiempo fuera de la cadena de frío.
Ya sea de ternera o cerdo, o mixta, la carne picada tiene que ir muy rápido a la nevera y conviene cocinarla en pocas horas. Es más rápido lo que se estropea la carne cuando está picada porque aumenta la superficie de contacto y, por ende, se deteriora muy rápido. Y una vez dentro del frigo es importante cocinarla relativamente pronto porque esta es la época del año en la que más se abre la nevera al recurrir más a menudo a líquidos fríos para hidratarnos.
Si lo vas a consumir crudo en casa, no varía el hecho de que sea verano ya que debes congelarlo siempre antes. Eso sí, como con el resto de frescos, el cambio de temperatura y el alto calor del verano le sienta muy mal tanto al pescado como al marisco, por lo que es importante mantenerlo durante el camino a casa lo más fresco posible y llegar rápido para meterlo en la nevera. Y recuerda, a modo de referencia, que el tiempo para consumirlo antes de que se pongan malos tanto el pescado como el marisco es todavía más corta que la de la carne.
No es tan exagerada su vida corta en verano como el resto de grupos de alimentos incluidos en esta lista, pero es aconsejable mencionarlos porque conviene no tenerlos abiertos muchos días en la nevera, ni los quesos elaborados con leche cruda ni siquiera el propio brick de leche. Se estropea antes que en invierno por lo mismo que antes decíamos: la nevera se abre más que en otros períodos del año.
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