Revista Mía
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Cómo evitar intoxicaciones alimentarias en verano

Las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias, parásitos y toxinas que pueden representar un peligro para la salud.

Autor: Inés de la Fuente
Mantener una buena higiene en la cocina es fundamental, sobre todo en verano. Las altas temperaturas propias de esta época del año son muy perjudiciales para la conservación de los alimentos, pues favorecen el crecimiento de todo tipo de bacterias, virus y toxinas. Esto podría provocarnos una intoxicación alimentaria. Te damos unos pequeños consejos para reducir el riesgo de sufrirla.
Las intoxicaciones alimentarias en verano son más frecuentes de lo que se cree. Según la Organización Mundial de la Salud, este problema afecta a más de 500 millones de personas al año. Para evitarlo, no solo es muy importante extremar la higiene en la cocina, sino también seguir una serie de pautas muy sencillas que nos ahorrarán disgustos. Aunque nada nos asegura que llevándolas a la práctica estemos a salvo de intoxicarnos, estas pautas minimizan mucho el riesgo.

Una alimentación segura comienza en el supermercado

Prestar atención a la etiqueta es muy importante, no solo por que allí encontramos la información nutricional del producto, sino también vienen indicados otros datos útiles como la fecha preferente de consumo y el modo óptimo de conservación. Si el alimento que vamos a llevarnos a casa requiere frío, mejor cogerlo al final. Es importante meterlo en el congelador o nevera nada más llegar a casa para mantener la cadena del frío.
Antes de manipular los alimentos, nuestras manos han de estar limpias. Y no solo las manos, sino también todos los utensilios que vayamos a utilizar para cocinar, ya sean cuchillos, tijeras, tablas de cortar y demás. Tampoco podemos olvidarnos de la nevera y el congelador, que trataremos de mantener en las mejores condiciones de higiene posibles. Hay que procurar que no haya en ellos restos de comida ni líquidos derramados, pues son un foco de contaminación y gérmenes. Además, los alimentos que metamos en estos electrodomésticos han de estar bien protegidos y tapados.
Es fundamental mantener separados los alimentos crudos de los que ya hemos cocinado. De este modo evitaremos la posible transmisión de microorganismos entre los alimentos, es decir, la contaminación cruzada. Cuando estés cocinando, procura no mezclar los recipientes y los utensilios de cocina que has usado para los crudos con los que has usado para los cocinados.
Alimentos como la carne, especialmente el pollo, pueden estar contaminados con patógenos capaces de provocarnos enfermedades. Un buen modo de evitarnos todo esto es cocinarlos a la temperatura adecuada para que el calor destruya los microorganismos. Es importante que el alimento alcance una temperatura de al menos, 70ºC en el centro del mismo durante dos minutos como mínimo. 
Si descongelar bien los alimentos es importante, todavía lo es más en verano. Para mantener la calidad de los ingredientes, lo ideal es descongelarlos en la parte baja de la nevera. Nunca debemos descongelar alimentos a temperatura ambiente o en agua caliente, ya que el riesgo de contaminación es mayor. Esto se debe a que a medida que aumenta la temperatura, también se incrementa la reproducción bacteriana.
Si nos ha sobrado comida, deberíamos guardarla en la nevera lo antes posible. Trata de que estos restos pasen el menor tiempo posible a temperatura ambiente, pues en verano esta suele ser bastante elevada.
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