Revista Mía
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Los cinco errores más comunes que cometemos desayunando (y cómo arreglarlos)

¿Tomas el desayuno correctamente? Aquí van algunos fallos comunes que todos hemos cometido alguna vez (y cómo solucionarlos).

Autor: Cristina Cañedo
¿Te saltas el desayuno con bastante frecuencia? ¿Comes cualquier cosa en casa antes de salir pitando al trabajo? ¿No le prestas atención al desayuno? ¡Pues deberías! El desayuno es la primera comida del día y también la más importante de todas. Incluso aunque le dediques algo de tiempo e intentes desayunar de una manera saludable la mayoría de los días, puede que aun así estés cometiendo algunos errores de alimentación… ¡Estos son los cinco más comunes! ¿Te suenan? Así puedes solucionarlos.
1. No incluir suficiente proteína. ¿Desayunas un tazón de cereales o avena con leche? ¿Tostadas? Parece una buena elección, ¿verdad? Podría ser… aunque desayunos de este tipo no aportan la suficiente cantidad de proteínas que necesitamos para empezar el día con energía y permanecer saciados toda la mañana. Las proteínas se digieren más lentamente que los carbohidratos, por lo que si no tomas grandes cantidades, tendrás hambre más temprano que tarde. Una buena idea para tomar las proteínas suficientes en el desayuno es incluir en él un huevo duro, un puñado de frutos secos o preparar las tostadas con un poco de mantequilla de cacahuete.
2. Tomar poca fibra. Cuanto más azúcar tengan los cereales del desayuno, más rápido los digerirás y más hambre tendrás en poco tiempo. Por el contrario, si tienen más fibra te mantendrás llena por más tiempo, durante toda la mañana. En cuanto a los cereales, intenta seguir esta regla general: siempre debe haber al menos cinco gramos de fibra y siempre deben tener más fibra que azúcar. Para obtener más fibra, agrega, por ejemplo semillas de chía o lino.
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3. Hacer un desayuno sin grasa. Una comida sin grasa puede volver a darte hambre en menos de una hora... Por la mañana, elige un yogur que no sea desnatado o light, no te olvides de usar un chorrito de aceite de oliva en tus tostadas… o toma un puñado de nueces. Lo mismo ocurre con un trocito de aguacate. ¡Busca grasas saludables que te sacien durante más tiempo!
4. Ingerir poca comida: Si bien una fruta es rica en fibra, vitaminas y minerales, no es suficiente para el desayuno. ¡Tampoco lo es solo un yogur, dos galletas o un vaso de leche! Intenta que tu desayuno conste de varios alimentos distintos y que tenga entre 300 y 400 calorías. En este caso menos no es más. Además, para cuando se acerque el almuerzo, esas calorías adicionales ya no serán relevantes…
5. Desayunar demasiado tarde en el día: Por lo general, se recomienda tomar el desayuno dentro de la primera hora después de despertarse, si es posible. Cuanto más espera una persona para desayunar, más hambre suele tener, lo que hace más difícil que se sienta satisfecha una vez que ha comido o que se controle con las raciones… Además, recuerda: uno de los propósitos principales de un desayuno es proporcionarte combustible después de un largo descanso. Una vez que tu desayuno se difumina con la hora del almuerzo, ya no hace su trabajo de manera eficiente.
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