Revista Mía
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Por qué deberías darle una oportunidad a la leche de patata

¿Conoces la leche de patata? Es probable que nunca la hayas probado, pero quizá deberías hacerlo. Hoy te enseñamos por qué deberías darle una oportunidad a esta bebida.

Autor: Laura Lezama
Sabemos que existe una gran variedad de leches vegetales que se adaptan a todas las necesidades y gustos, pero... ¿habías oído hablar de la leche de patata? ¡Quédate para descubrirlo todo sobre esta bebida!
Vale, entendemos que de primeras pensar en una leche vegetal hecha a base de patata no es lo más apetecible que puedas imaginarte, pero hay muchas razones por las que deberías plantearte darle una oportunidad a esta bebida. Quizá te sorprenda saber que en muchas partes del mundo su versión en polvo lleva utilizándose algunos años. Su apariencia es como la de cualquier otra leche vegetal: color blanco y una textura de espesura media.
Llegados a este punto, puede que te estés imaginando que para dar lugar a esta bebida es necesario exprimir una patata como si de una naranja se tratase. Si esta curiosa imagen ha pasado por tu cabeza, es mejor que no sigas por ahí. Si bien la preparación de la leche de patata no se conoce minuciosamente porque su elaboración completa forma parte del secreto comercial, podemos adelantar que este líquido se obtiene aplicando calor a la patata y, posteriormente, emulsionándola en aceite de colza. Este tipo de aceite es prácticamente un desconocido en España, pero se utiliza bastante en zonas del norte de Europa.

¿Por qué deberías probarla?

Al margen de tus preferencias culinarias, si algo caracteriza a la leche de patata es su sostenibilidad. Esta bebida tiene grandes beneficios para tu salud, pero también para el planeta. La leche de patata es apta tanto si has decidido seguir una dieta vegana como si no. De hecho, si sufres de intolerancias alimentarias, esta bebida puede encajar fácilmente en tus comidas: no contiene gluten, lactosa ni ninguna traza de frutos secos. En cuanto a sus propiedades nutricionales, no son para nada despreciables: contiene un gran aporte de calcio y vitamina D, además de ácido fólico. Además, su nivel de azúcar y de grasas saturadas es realmente bajo, por lo que si estás cuidándote, la leche de patata puede echarte una mano.
Y es que el cultivo de patatas produce mucho menos CO2 que el de otras plantas como la avena, la soja o las almendras. En el caso de que seas fan de la leche de avena, quizá deberías tener en cuenta que las patatas necesitan para crecer la mitad de espacio que necesitaría una explotación de avena para producir la misma cantidad de producto.
Si la leche vegetal que consumes más frecuentemente es la de almendras, también hay datos para que te plantees realizar un cambio: para producir un único vaso de leche de almendras, son necesarios casi 62 litros de agua. En el caso de la leche de patata, utiliza menos de la mitad de agua para producir la misma cantidad de bebida.
¿Sigues aferrándote a las leches vegetales más comunes? Ya nos queda poco para terminar. Seguro que estás pensando en la leche de soja como alternativa. Pero la soja es uno de los cultivos que más se asocian con la deforestación de cultivos alrededor del mundo. El cultivo masivo de este vegetal ha provocado la destrucción de diversos paisajes naturales. 
Ahora que ya sabes todo sobre esta leche, no podrás hacerte la sorprendida cuando comiences a ver leche de patata en las baldas del supermercado. Su venta y consumo se está popularizando cada vez más y su versatilidad hace que podamos tomarla con nuestros guisos y recetas o en un clásico café. Ganarás en salud y el planeta te lo agradecerá.
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