Revista Mía
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Malos hábitos en el desayuno que engordan, ¡evítalos!

Es la primera comida del día, así que préstale el mimo y la atención nutricional que merece. Hay tres cosas importantes que no debes hacer, por tu salud... y por tu silueta.

Autor: Maite Torrente
Dicen que es la comida más importante del día y aunque muchos nutricionistas consideran que esta afirmación es un mito (todas las comidas lo son en realidad), sí coinciden en que hay una serie de malos hábitos en el desayuno que engordan, no son demasiado saludables y quizá ni siquiera te sienten bien. Estas son algunas de las cosas que debes tener en cuenta para conseguir que tu breakfast sea un aliado para tu cintura y no un enemigo.

Tomar solo carbohidratos refinados

Si eres de las que se levanta, se prepara un café y un tostada de pan blanco con un poco de mermelada, unas galletitas o un puñado de cereales con leche solo podemos decirte algo: MAL. Este tipo de alimentos ofrecen solo calorías vacías y muy pocas vitaminas y nutrientes porque son procesados y el cuerpo los utiliza como forma de energía que libera rápidamente insulina. ¿Qué es lo que provoca esto? A la media hora tendrás tanta hambre o más que cuando te levantaste, y tu estómago empezará a rugir animándote a comer más.
Es mejor opción elegir cereales integrales en lugar de refinados, porque activan el metabolismo y te ayudan a quemar calorías. Además, conviene añadir algo de fruta y siempre, siempre, una porción de proteína. Esto ayuda a equilibrar el azúcar en sangre, es más saciante y mucho más equilibrado a nivel nutricional.
Tampoco te vamos a descubrir la penicilina si te decimos que hincharte a cosas dulces en el desayuno no te conviene nada. La razón medica es clara: desayunar con alto contenido de azúcar sin otros grupos de alimentos provoca un aumento y un colapso del azúcar en la sangre, lo que, como sucede con el punto anterior, puede provocar un aumento del hambre además de ser muy calórico. Así que lo del croissant plancha que tanto nos gusta así sin más va a ser que no. Mejor te lo tomas relleno de jamón de york y queso...
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Cuántas veces habremos oído eso de: "Yo es que nada más levantarme no tengo hambre" para justificar tomarse un café bebido y salir corriendo a la oficina. Y no es que vaya a pasarte nada grave si no desayunas, pero puede tener algunos efectos secundarios que, lejos de hacerte adelgazar como muchos creen, incidan en el aumento de peso. Primero porque al no ingerir nutrientes tu cuerpo no tendrá la suficiente energía y tu ruina puede ser más sedentaria al comienzo del día. Pero lo más importante es que luego tendrás un hambre voraz y, salvo que seas una persona estricta y concienciada con tu alimentación, acabarás comiendo cualquier cosa, generalmente poco saludable, para calmar tus jugos gástricos.
Amy Goodson, autora de The Sports Nutrition Playbook, lo explica así: "Si bien muchas personas piensan que están ahorrando calorías, la verdad es que muchas terminan comiendo más durante el día. ¡Un desayuno sólido de carbohidratos y proteínas ricos en fibra es esencial para una cintura saludable!". Tampoco es conveniente desayunar a toda prisa porque tu cerebro tarda en procesar que está lleno unos 15 minutos después de empezar a comer así que te vas a dar un atracón sin quererlo. La ingesta rápida de alimentos está relacionada con ganar peso.
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