Revista Mía

¿Por qué en verano tenemos menos hambre?

Las causas de la falta de apetito durante las vacaciones son diversas, aunque la más común tiene que ver con la temperatura del ambiente.

El verano es la estación más esperada para muchos. Es el momento en el que por fin podemos tomarnos un descanso de nuestra rutina e irnos de vacaciones con los nuestros. Sin embargo, muchas personas notan que durante esta época del año pierden el apetito. Si te ha pasado, te contamos cuáles son los motivos y cómo ponerle remedio.
El verano tiene algunos efectos positivos sobre el organismo, como el incremento de la producción de serotonina gracias a la luz solar. Sin embargo, el apetito puede verse afectado negativamente por el calor. Aunque los niños y las personas de edad avanzada son quienes notan más este cambio, lo cierto es que cualquier persona puede experimentarlo. Los motivos detrás de la falta de apetito en verano son muchos, pero lo más frecuente es que se deba a la subida de las temperaturas. Esto es todo lo que tienes que saber.

Motivos por los que en verano tenemos menos hambre

La temperatura del ambiente afecta al apetito mucho más de lo que crees. Cuando hace mucho calor, el cuerpo no necesita tanta energía para regular la temperatura. En los meses de invierno sucede justo lo contrario. Solemos buscar alimentos que ayuden a que se regule la temperatura (termogénesis), por lo que la sensación de hambre se incrementa.
Otro de los motivos que explican la reducción del apetito en verano es que sudamos más. Esto provoca que estemos más pendientes de ingerir líquidos que llenan al estómago, de modo que este deja de enviar la sensación de hambre al cerebro a través de la grelina (la hormona encargada de regular el apetito).
Además de los dos anteriores, hay que tener en cuenta que nuestros hábitos cambian y pasamos más horas al aire libre. Esto provoca que estemos menos pendientes de comer.
Comer menos no siempre se traduce en una bajada de peso. De hecho, muchas veces sucede precisamente lo contrario y acabamos el verano con unos cuantos kilos de más, nos ha pasado a muchos. En general, esto tiene bastante que ver con el hecho de que aumentamos el aporte de calorías líquidas. Sí, las cervezas, las sangrías y los refrescos que nos tomamos en el chiringuito de playa que ayudan a refrescarnos, pero también a sumar calorías a nuestra dieta sin que nos demos cuenta. Además, ten en cuenta que durante las vacaciones solemos comer menos en casa y nuestros hábitos de alimentación cambian a peor (solemos picar más). Por suerte, en los chiringuitos de playa también hay platos saludables que nos ayudan a mantener la línea.
Si seguir una dieta equilibrada es importante durante todo el año, todavía lo es más en verano. Las frutas y verduras son alimentos clave debido a su alto contenido de agua, que nos ayuda a mantenernos hidratadas ante la subida de las temperaturas. Al ser tan versátiles, las frutas pueden añadirse a infinidad de recetas, ya sean ensaladas, smoothies o batidos para consumirlas junto a las verduras. Gazpachos y sopas frías también son buenos aliados para mantener una correcta hidratación.
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