Revista Mía

¿Tiene cafeína el café descafeinado?

El café descafeinado es una de las bebidas estrella para muchas personas que prefieren evitar tomar cafeína, pero...¿realmente no contiene absolutamente nada de esta sustancia?

Bien por problemas de salud, bien por decisión personal; son muchas las personas que deciden evitar consumir cafeína. Para los amantes del café, la solución es archiconocida: café descafeinado. Hoy analizamos esta bebida para ver si realmente contiene cero cafeína.
Muchas personas toman una o más tazas de café al día precisamente por sus propiedades estimulantes: cuando nos cuesta demasiado comenzar el día o necesitamos fuerzas para continuar después de una profunda siesta, tomar una taza de café parece siempre la alternativa más sensata. Sin embargo, la cafeína no es para todo el mundo: si sufres alguna enfermedad de corazón o padeces episodios de estrés o ansiedad con frecuencia; el café convencional puede causarte algún que otro problema.
Si te encuentras en alguna de las situaciones que acabamos de mencionar, pero no quieres renunciar a la reconfortante sensación de tomar un café caliente, el café descafeinado puede convertirse en tu mayor aliado, pero...¿sabes cómo se fabrica esta sustancia?

Cómo se hace el café descafeinado

Para dar lugar a esta sustancia, tan similar en textura y sabor al café original, pueden utilizarse varios métodos. Habitualmente, para elaborar el café descafeinado se utiliza el café de variedad arábica como punto de partida; ya que de por sí contiene muy poca cafeína y de esta manera resulta más sencillo. El primer método para eliminar la cafeína que descubriremos es por humidificación. Durante este proceso, el café se humedece y se junta con agua y extracto de café descafeinado. Entonces tiene lugar un proceso por el cual el café presente en los granos se traspasa al agua que los contiene. Finalmente, los granos se dejan secar.
Otro de los métodos para descafeinar el café es mediante presión. De esta forma, se inserta CO2 en los granos de café a la vez que estos son sometidos a grandes niveles de presión. El CO2 circula entre los granos penetrando entre ellos y disolviendo la cafeína que hay dentro de ellos. Hecho esto, se ponen los granos al sol y se dejan secar.
El último que veremos -y uno de los más utilizados- es el método químico. Este método es el más rápido y permite producir más cantidad de café descafeinado en menos tiempo. Con dicho método, se utiliza una sustancia química, el cloruro de metileno, que hace que se disuelva la cafeína. Una vez que la cafeína se ha disuelto, los granos de café se someten a altas temperaturas para que los restos del químico se evaporen. 
Estos métodos retiran la mayor parte de la cafeína presente de manera natural en los granos de café. Esta cafeína no suele desecharse, sino que se da a otras industrias, como la farmacéutica o la cosmética, que pueden necesitarla para elaborar su productos. Pero... ¿esto quiere decir que el café descafeinado no contiene absolutamente nada de cafeína? La respuesta es no. Por muy efectivos que sean los métodos que hemos explicado, es perfectamente normal que algunos restos de cafeína queden adheridos a la cáscara. Sin embargo, no deberías preocuparte demasiado por los restos de cafeína que quedan en el café. Mientras que una taza de café tradicional contiene alrededor de 100 miligramos de cafeína, su versión descafeinada nos aportará en torno a 5 miligramos de esta sustancia, lo cual no afectará demasiado a nuestro estado. Así que, si no quieres tomar cafeína, el descafeinado puede seguir ayudándote.
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