Revista Mía

Cómo elegir la mejor carne picada para tus recetas

Estos son los aspectos más importantes a los que debes prestar atención cuando la tengas en tu lista de la compra.

La carne picada es un ingrediente muy utilizado en nuestra cocina. Tendemos a relacionarla con la carne de vacuno y de cerdo, pero puede ser también de ave, ya sea de pollo o de pavo, y también de cordero, ideal para hacer una musaka, por ejemplo. ¿Cómo escoger la mejor?
Decantarse por una u otra variedad depende de la receta que vayáis a preparar y de la prioridad que le deis a las recomendaciones nutricionales. Al respecto de esto último recuerda que es aconsejable minimizar el consumo de carne roja, así que si soléis abusar de ella, una forma de reducir su consumo es sustituirla por carne blanca en algunas recetas donde ambas son compatibles: por ejemplo, las albóndigas, que de pavo y de pollo también se pueden hacer riquísimas.
Recuerda que la carne picada es un producto muy delicado porque posee una superficie mayor que entra en contacto con la oxidación que cuando no está picada, aunque sea la misma pieza, por lo que debemos comprarla el mismo día o el día de antes de cocinarla o bien congelarla -aguantará en perfectas condiciones alrededor de seis meses-. En la nevera, pasados dos o tres días, se empezará a estropear y no solo perderá su color natural y su sabor y jugosidad habituales, sino que puede llegar a ponerse mala hasta tal punto que no puedas consumirla. Por cierto, guárdala mejor en la parte más fría del frigorífico siempre que sea posible.

En qué debes fijarte

El primer punto clave para escoger la carne picada es saber la diferencia entre etiquetados en caso de que vayas a comprarla envasada, ya sea simplemente picada o ya preparada como hamburguesa, por ejemplo. En este sentido, puedes encontrar carne picada 100%, cuya denominación solo es apta para la carne que no lleve aditivos, preparado de carne picada, en los que debe indicarse el porcentaje exacto de carne que contiene, y los llamados Burguer Meat, que llevan al menos un 4% de otros ingredientes como cereales, especies, colorantes, etcétera. también deben especificar el porcentaje de carne que llevan, advierte la OCU, que también explica que la carne picada 100% carne debe contener “un máximo de grasa del 20% y la relación colágeno/proteína debe ser del 15%, cifras que garantizan que la carne cumple unos estándares de calidad”, expone.
De todos modos, el primer consejo en el que todos los expertos coinciden para comprar carne picada es precisamente no comprarla ya envasada, sino pedírsela al carnicero o pollero, dependiendo de la variedad que desees. “Encárgate tú mismo de añadir después el pan rallado, leche, pan, huevo, hortalizas... tendrás un producto de calidad con ingredientes naturales”, explican desde la OCU. ”Si escoges un preparado de carne, lo único que ganas es tiempo de consumo. Muchos de ellos, los Burger Meat, incluyen conservantes: alargan la vida del producto, pero su calidad suele resentirse... y saldrán más caras”, añade.
En caso de que prefieras la carne picada envasada por el motivo que sea, lo más importante es leer bien el etiquetado y asegurarte de lo que estás comprando. Cuanto menos aditivos, mucho mejor. El objetivo es que sea lo más natural posible. 
En lo que respecta al corte de la carne, dependerá la elección en función del plato que vayas a cocinar, del origen de la carne y del presupuesto que manejes. Es bueno conocer para guiarte al elegir el corte que a mayor cantidad de carne magra, menos grasa y más proteínastendrá. Y a modo de ejemplo y referencia, si quieres una carne de ternera humilde y que salga rica al picarla, la falda es una de las mejores en relación calidad precio.
No hay tanto debate con el pollo o el pavo porque cuando uno pide carne picada de cualquiera de estas dos variedades al pollero será la pechuga lo que pase por la máquina picadora. Es la que está limpia de hueso. El resultado es una carne menos jugosa, de ahí que sea muy recomendable aderezarla con otros ingredientes en casa. No solo con especies, también con alguna verdura muy picada; por ejemplo, el calabacín.
Por último, también son dos factores muy a tener en cuenta tanto el color de la carne, que no tire a marrón si es carne roja, y el origen y alimentación del animal del que procede la carne. En este sentido, si el animal no se ha alimentado con pienso, su calidad será mayor y será también más cara, pero también cambiará el sabor, así que debes tenerlo en cuenta. Pasa lo mismo con el pollo cuando se ha alimentado con una dieta rica en maíz, por ejemplo. De todas formas, este factor es muy personal y depende en gran medida del gusto que tengáis en casa.
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