Revista Mía

Moras: cómo disfrutar de esta fruta de verano que es un auténtico manjar

No te olvides de que el final del verano es el momento óptimo no solo de comer higos, sino también este otro manjar en forma de fruto rojo, la mora.

Los frutos rojos son una familia de alimentos que tendemos a englobar siempre bajo dicho concepto por sus similitudes nutricionales y su origen, pero no así por sus virtudes gastronómicas ya que no se parecen tanto como algunos creen las fresas, frambuesas, arándanos o moras, las cuatro más conocidas más allá de las cerezas, que suelen excluirse de dicha denominación porque tienen entidad propia.
En esta pieza nos vamos a detener en las moras, una de las variedades que vive a la sombra de las fresas, y eso que no comparte exactamente su temporada porque se recogen a finales del verano y comienzo del otoño. Las fresas de verano, en cambio, ya llevan tiempo en la mesa, y qué decir del fresón, que quedó atrás en primavera.
Las moras, que suelen estar disponibles en bandejas pequeñas en las neveras de fruterías y supermercados, son el fruto de la morera o moral, donde crecen y destacan por su carne jugosa y de color negro con matices rojizos, casi púrpura. También hay moras blancas, más dulces pero también insípidas, menos apreciadas -en concreto, hay dos variedades que no son oscuras, la morus alba, que pasa del verde al blanco, y la rubus chamaemorus, amarillo dorado cuando madura-. No se deben confundir estas con las variedades rubus, que son los frutos de la zarzamora, que no es exactamente lo mismo que la mora silvestre que brota de la morera.

Beneficios nutricionales

A nivel nutricional, se trata de una fruta cuya composición es agua en el 85%, su aporte calórico es bajo y, como todas las frutas, son una excelente fuente de fibra. Una de las características de los frutos rojos, incluidos las moras, es que son muy ricas en antioxidantes y tienen un alto contenido en vitamina C, aunque en menor cantidad también proporcionan vitaminas A y B al organismo cuando las consumimos. Además, contienen minerales como el calcio, el magnesio y el zinc, entre otros. En definitiva, son un alimento muy saludable.
Antes de comprarlas y prepararlas en casa es importante tener en cuenta que son muy frágiles, de ahí que se suelan vender en bandejas, como decíamos, para protegerlas del transporte y la manipulación. Además, se conservan en frío porque el calor es un enemigo. Para elegirlas, basta con observar su color, que debe ser brillante, y su porte; esto es, que estén enteras y no partidas o deterioradas.

Cómo consumirlas

Para consumirlas, la mejor opción si son moras de calidad es tomarlas enteras, solas o picadas con yogur, kéfir o queso batido, por ejemplo. Funcionan muy bien junto a frutos secos en este tipo de desayunos o meriendas saludables y también las semillas.
Como no podía ser de otro modo, las moras también están muy ricas trituradas en smoothies, aunque desde el punto de vista nutricional siempre es más saludable comer la fruta entera. Y con ellas se pueden hacer en casa elaboraciones dulces maravillosas como el helado, el mousse y, sobre todo, la confitura, donde los frutos rojos en general brillan con luz propia.
Utilízalas también para confitarlas junto a otros frutos rojos o simplemente añádelas frescas a tu tarta de queso (o de higos, con los que combina de maravilla y encima comparte temporada de maduración) favorita antes de servirla, y no te olvides de la forma más original de incluir las moras en una receta: elaborando una salsa de moras de chuparse los dedos para acompañar platos de carne.
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