Revista Mía

Los alimentos que deberías quitar de tu cocina si vas a empezar una dieta

¿Cómo asegurarte (de verdad) de que vas a empezar a comer mejor? Sigue estos consejos y elimina estos alimentos de tu cocina.

Autor: Mia
“Esta vez será diferente”. ¿Cuántas veces te has dicho esto al empezar una nueva dieta? Si ha sido más de una vez, entonces ya sabrás de sobra que los primeros momentos al comenzar un régimen son claves para impulsar mejoras a largo plazo en los hábitos de salud y forjar unos buenas costumbres alimenticias. Limpiar la cocina y dejar espacio para una mayor cantidad de comida saludable es un gran sitio por donde empezar.
Si vas en serio con tu dieta, una buena idea para asegurarte de un mayor éxito es partir con una cocina limpia y organizada. Dedica un poco de tiempo a limpiar y a reabastecer tu despensa, tu nevera y tus armarios de cocina, de manera que la preparación de las comidas sea mucho más eficiente y rápida (si te es más fácil encontrar cosas, es más probable que sigas mejor tu dieta) y que no tengas a mano comidas poco saludables que puedan tentarte y boicotear tus planes.
¿Por dónde empezar? Deshazte de toda la comida que esté o bien caducada, dañada o casi por terminar. Mientras haces un balance de lo que queda después de este paso, pregúntate algunas cosas. ¿Disfruto comiendo esto? ¿Me ayudará este alimento a alcanzar mis metas nutricionales? ¿Es realmente bueno para mi salud? Después, intenta retirar de tu cocina estos tipos de alimentos perjudiciales:
  • Carnes rojas altas en grasas o carnes empanadas en harinas refinadas.
  • Cualquier tipo de comida frita o rebozada, como nuggets o fingers de pollo, patatas fritas...
  • Productos lácteos ricos en grasas, como ciertos tipos de quesos o de mantequillas, así como la leche entera.
  • Conservas de frutas en almíbar. La fruta enlatada suele contener un alto contenido de fructosa, que agrega mucha azúcar y calorías innecesarias a tu dieta.
  • Conservas enlatadas en aceite. Si bien productos como el atún envasado en aceite de oliva no son necesariamente malos y no pasa nada por consumirlos de forma puntual,  el aceite agregado aumenta el contenido de grasas y calorías del pescado. Por lo tanto, si estás cuidando tu peso, es mejor que busques carnes magras conservadas en agua.
  • Condimentos con alto contenido de grasas o azúcares, como son los aderezos pesados para las ensaladas, o las salsas que se utilizan en barbacoas.
  • Fuentes de carbohidratos refinados como las galletas, los cereales o las barritas con alto contenido de azúcares añadidos, los croissants y otros dulces, las tabletas de chocolate…
  • Alimentos ricos en sodio y grasas. Aquí se incluyen por ejemplo las palomitas de maíz con sal y mantequilla agregadas, las patatas fritas, los fideos instantáneos o las salchichas y los fiambres, como el jamón, el salami, la mortadela o el bacon. El consumo frecuente de alimentos con alto contenido de sodio o grasas en grandes cantidades puede elevar gradualmente la presión arterial y provocar hipertensión.
  • Bebidas azucaradas. Los refrescos, las bebidas con sabor artificial y las bebidas energéticas tienen un alto contenido de azúcar y pueden ser perjudiciales para tu dieta. ¡Es mejor que tomes agua!
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