Revista Mía

Cómo saber si un salmón ahumado es de calidad

Dado que es uno de los productos más demandados en estas fechas, nos preguntamos en qué detalles debemos fijarnos para no fallar en la elección.

Uno de los alimentos que no suele faltar en la lista de entrantes de las comidas y cenas navideñas es el salmón ahumado, Con él se pueden preparar distintos aperitivos, si bien el más habitual por estas fechas es servirlo tal cual, acompañado de huevo hilado.
Más allá de cómo lo comáis en casa, lo que nos preguntamos en esta pieza es cuáles son las claves para elegir un salmón ahumado de calidad. Cuando vamos a comprarlo, ya sea en el supermercado, pescadería o tienda de alimentación especializada que disponga de este tipo de productos, física o digital, vemos que existen diferencias importantes de precio y que no es el peso el motivo que las explica.
Por eso, entendemos que también hay distintas calidades en el salmón ahumado por mucho que se le considere en general como un producto caro, elitista incluso. Efectivamente, hay algunas claves que debemos tener en cuenta cuando compramos este producto. la suma de todas ellas explica si es de más o menos calidad y por que tiene un precio u otro.

El tono

En este caso, que el salmón sea más pálido no tiene que ser un problema porque depende de su alimentación. Si come muchas ambas, será más rojizo. Lo importante es huir del color rojo intenso porque esto indica que el salmón habrá tomado pienso precisamente con el objetivo de obtener un color más vibrante en su interior. Lo ideal, además, es que luzca brillante y bonito a la vista, pero no rojo, sino rosa asalmonado.
El salmón ahumado suele cortarse a maquina, de ahí que aumente el precio generalmente cuando es un producto tratado a mano, lo cual permite afinar mejor con el corte exacto, sobre todo si quien lo corta es experto en la materia (es raro que no sea así). En cualquier caso, la clave diferencial es que el salmón ahumado esté cortado fino y en lonchas enteras; es decir, que sea un corte limpio y delicado. Los cortes gruesos empeoran el resultado final en boca de este producto graso precisamente porque, entre otras cosas, se aprecia demasiada grasa.
No es definitivo, pero el precio es un primer indicador decisivo de la calidad del salmón. Si dos productos pesan lo mismo, eso quiere decir que hay otros factores que marcan la diferencia. Puede ser el origen del pescado, su corte, su manera de tratarlo o cualquier otro factor de los reflejados aquí. Ojo, en ocasiones la diferencia de precio no está justificada. Pero esto solo lo sabremos cuando probemos el producto o si tenemos un experto de confianza que pone la mano en el fuego por ello.
Si compras el salmón ahumado envasado tienes que fijarte en que se vea seco. No es malo que se aprecie demasiado aceite en un primer vistazo, pero no es recomendable tampoco. Un experto en este producto se fija en que se vea seco.
El salmón se puede ahumar incluso en casa, pero el mejor producto se ahúma de manera natural, con maderas y hierbas aromáticas. Este es, a priori, un muy buen indicativo. No lo es si está ahumado por inyección. El problema en este sentido es que no siempre se indica la forma de ahumado en el etiquetado. Luego, en boca, el humo ha de estar presente, tiene que notarse, pero de manera equilibrada con el sabor del pescado.
No es tan decisivo como otros factores por un motivo muy sencillo, la mayor parte del salmón que consumimos hoy en día procede de piscifactorías. Por cierto, en general, son espacios amplios donde la vida del salmón se acerca a su vida en estado salvaje; no son piscinas estáticas. Pero la procedencia del salmón marca la diferencia cuando este es salvaje: su calidad, dicen los expertos, es máxima cuando se acercan a la desembocadura de su río natal. No es fácil distinguir este salmón salvaje si no eres un experto, pero hay una pista más que evidente, el precio: puede rondar los 200 euros el kilo. Además, en el etiquetado se especifica.
No es lo mismo incluir la carne de los lomos que de la cola o la cabeza. La proporción importa en la calidad porque estas dos últimas tienden a quedar más saladas y las piezas son más pequeñas. distinguir si en el salmón envasado hay más cantidad de lomos o de otras partes del salmón. No es fácil distinguir qué partes hay si el salmón ahumado se compra empaquetado, de ahí que tenga tanto valor conocer a un proveedor de confianza.
Este factor es sencillo de valorar ya que, en líneas generales, se estima que el salmón ahumado tiene más calidad cuanto menos tiempo haya transcurrido desde el empaquetado.
No es un factor definitivo en boca, pero si a la vista, y ya sabemos que este tipo de productos entran por los ojos. Por eso, es mejor que el salmón ahumado no presente zonas negras. Estas vetas son parte del músculo del pescado, por lo que no son malas; de eco, son pura fibra. Sin embargo, el resultado no es homogéneo, por lo que estéticamente el salmón ahumado es menos atractivo.
Además de estos consejos, recuerda que es absolutamente imprescindible fijarte en la fecha de caducidad que se muestra en el envase si lo compras empaquetado. No es buena señal que caduque pronto ya que lo normal será en ese caso que el salmón lleva mucho tiempo empaquetado. Esto puede afectar a su sabor en boca y no es un producto barato como para arriesgar en su elección.
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